martes, agosto 11

Puertas











Hay imágenes cotidianas capaces de contener una vida entera. Una puerta puede ser llegada, despedida, comienzo, pausa, límite, posibilidad. Puede invitarnos a avanzar, pedirnos espera o señalar que otro recorrido merece ser elegido.

Cada puerta guarda una pregunta y el umbral propone una decisión, que también habla del tiempo, intuición y de aquello que elegimos ofrecer nuestra energía.

Puertas

Comienzos o finales. Hasta aquí, ¡sí! Hasta aquí ¡No! Avanzar, esperar, retroceder, no entrar.

Etapas que renacen, se abren y otras que se cierran.

¿Puedes? ¿Hasta dónde? ¿Golpeas? ¿Anuncias? ¿Preguntas? ¿Consultas?

Algunas con llaves, otras con trabas, algunas abiertas, otras semi cerradas. Algunas traslúcidas, otras espejadas.

Metafóricas, redes, continuas, distanciadas. Representan entradas, salidas, atajos, escapes, pasajes, momentos, situaciones, sueños, ideas, más y mucho más.

Puertas infinitas como los instantes de toda la vida. Así se presentan, pasan y siguen frente a cada uno de nosotros en el avance de los tiempos. No sólo se trata de visualizarlas, es sentirlas, traspasarlas, evitarlas con sentido, intuición, sabiduría, perspicacia y comprensión.

Existe una ilimitada relación en tiempo y límites.

Recibe a todo aquel que llega, como un inmenso abrazo.

La vida, la gran puerta dibujada, una puerta sin forma, ni estructura, sin color, sin contraseñas; con un único lenguaje: deseos de emoción por vivir.

Viviana Vélez © Todos los derechos reservados

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