sábado, septiembre 12

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Acceso libre y gratuito


Un espacio de acceso libre y gratuito donde la literatura invita a leer, sentir, soñar, jugar, escuchar y crear.

Aquí encontrarás más de 60 obras de autoría destinadas a infancias, jóvenes, adultos, familias, docentes, bibliotecas e instituciones.

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🤍Historias que abrazan


La memoria aprende a florecer

 

Ruinas _ memoria _ florece








Hay escenas que parecen guardar más de un tiempo a la vez.

Una pared antigua, piedras gastadas, raíces que buscan sostén y flores que aparecen allí donde casi nadie esperaría encontrarlas.

Me detuvo justamente ese contraste: la dureza de la piedra frente a la delicadeza de una flor. Lo que permanece y lo que apenas dura una estación. La memoria y el presente compartiendo un mismo espacio.

Entonces pensé que quizá las ruinas también pueden ser abrigo. Que aquello que conserva las marcas del tiempo puede ofrecer sostén para algo nuevo.

Las raíces encuentran resquicios. La luz alcanza las hojas y las flores vuelven a abrirse.

Y entre todo aquello que fue y lo que todavía está naciendo, aparece una certeza sencilla:

Entre la dureza de la piedra y la delicadeza de una flor, la memoria aprende a florecer.

 © Viviana Vélez 

Ruinas _ florece

Piedras _ flores


viernes, septiembre 11

El río necesita nuestro cuidado

Mural_Victoria_ER_

Mural_Victoria_ER_Rio Paraná











Hay imágenes que primero entran por los ojos y después se quedan pensando con nosotros.

En el parque de Victoria, Entre Rios  frente al río Paraná, me detuvo la belleza de un mural. Pero hubo una frase que permaneció resonando: “Si tocan al río, te tocan a vos.”

Alrededor, árboles antiquísimos elevan sus ramas hacia el cielo. Entre ellas, numerosos nidos hacen visible otra dimensión del territorio: allí también se abriga, se nace, se espera, se regresa. El paisaje entero parece recordar que cada forma de vida está enlazada con otra.

Entonces la frase del mural adquiere todavía más sentido.

El río ¿es solamente una postal para quien llega de visita? Es agua, biodiversidad, memoria, alimento, refugio, identidad y continuidad. Los árboles tampoco son simplemente sombra; albergan vidas que muchas veces pasan inadvertidas para una mirada apurada.

Visitar un lugar también supone aprender a habitarlo, aunque sea por unas horas. Caminar con respeto, cuidar sus espacios, preservar su flora y su fauna, disponer responsablemente los residuos y comprender que aquello que admiramos también necesita de nuestra conciencia.

Quizás allí resida la fuerza de ese mural: logra transformar una contemplación en una pregunta.

¿Cómo nos relacionamos con aquello que venimos a disfrutar?

Porque tocar el río es tocar todo lo que depende de él.

Y cuidar el río, los árboles, los nidos y las especies que los habitan es también cuidar nuestra propia posibilidad de seguir encontrándonos con esa belleza.

El paisaje que visitamos también nos recibe.

Y todo lugar que nos recibe merece que sepamos cuidarlo.

Victoria_ER_Rio Parque



jueves, septiembre 10

La hospitalidad de la literatura ©️ Viviana Vélez

La_Hospitalidad_de_la_literatura_Viviana Vélez











Hay proyectos que nacen de una idea. Otros, del encuentro sostenido con las personas, las lecturas y experiencias. La hospitalidad de la literatura pertenece a este último recorrido.

Con alegría comparto que la primera edición anual de este ensayo recibió el ISSN,  otorgado por el Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (CAICYT-CONICET).

Este identificador internacional reconoce a La hospitalidad de la literatura como una publicación periódica y acompaña el propósito con el que fue concebida: crecer año tras año, incorporando nuevas reflexiones, experiencias y aportes que continúen enriqueciendo esta perspectiva.

El ensayo reúne una mirada construida a partir del diálogo entre la literatura de autoría, la mediación lectora y los encuentros compartidos con comunidades educativas. Es una invitación a pensar la literatura como un espacio de hospitalidad, donde cada lectura puede abrir nuevas preguntas, conversaciones y formas de habitar el mundo.

La publicación se encuentra disponible en acceso abierto en la Bibliomediateca Digital Viviana Vélez, donde inaugura la sección Ensayo, junto a las áreas de Literatura y Trayectorias.

Quiero expresar mi agradecimiento a quienes, de una u otra manera, han acompañado este recorrido. Cada jornada, conversación, lectura y vivencia compartida forman parte de estas páginas.

A partir de ahora, el ensayo inicia su propio recorrido. Confío en que encuentre lectores dispuestos a dialogar con estas páginas y que cada nueva edición continúe enriqueciéndose con experiencias,  preguntas y  encuentros que hacen de la literatura un lugar para habitar.

La publicación puede consultarse en la Bibliomediateca Digital Viviana Vélez:

https://vvelez.hflip.co/ENSAYOLAHOSPITALIDADDELALITERATURA.html



lunes, septiembre 7

Septiembre: dar lugar

 

Septiembre _Florece_Viviana Vélez

Septiembre florece






 



A veces una caminata continúa diciendo aquello que una jornada dejó resonando.



Hoy salí de una instancia intensa vinculada con el sistema educativo, sus responsabilidades compartidas, decisiones y sobre todo, con algo que atraviesa cada trayectoria: la necesidad de recibir, escuchar, acompañar y sostener.

Durante horas aparecieron palabras y acciones que hablan de eso: corresponsabilidad, cuidado, intervención, escucha, presencia. Porque ninguna trayectoria educativa se sostiene en soledad. Siempre hay otros que habilitan, contienen, orientan, esperan, vuelven a intentar.

Y después, mientras caminaba de regreso, sucedió algo pequeño pero insistente.

En varios cruces distintos, autos que podían continuar su marcha se detuvieron para darme paso. Una vez, otra vez y otra más.

Lo agradecí, pero también me llamó la atención la repetición.

Tal vez haya sido solo cortesía urbana. Sin embargo, después de una jornada atravesada por la idea de acompañar y habilitar el camino de otros, ese gesto adquirió otro significado para mí.

Dar lugar.

Detener por un instante la propia marcha para que otro pueda avanzar.

Quizá allí haya una metáfora sencilla de la educación.

Acompañar una trayectoria también es eso: advertir que alguien necesita pasar, reconocer su tiempo, no empujarlo ni ignorarlo, ofrecer una pausa, una oportunidad, una presencia que diga silenciosamente: podés seguir.

Más adelante, la ciudad siguió hablando en imágenes, encontré columnas cubiertas de mosaicos donde los árboles florecían sobre el cemento. Después levanté la mirada y descubrí dos nidos frondosos en un paraíso, magnífica ternura.

Entonces pensé en otra palabra: sostener.

Dar lugar para avanzar. Sostener para permanecer. Mirar para reconocer.

Tres gestos simples que, en educación, pueden cambiar profundamente una trayectoria.

Septiembre recién comienza. Los árboles todavía conservan ramas desnudas, pero algo empieza a abrirse paso.

Tal vez por eso hoy la caminata me dejó una certeza: acompañar también es saber cuándo detenerse para que otro pueda continuar.


viernes, septiembre 4

Leer en comunidad JI N°903


JI 903_Moron_ jornada_Viviana Velez


JI 903 _Moron_ docentes_Viviana Vélez

JI 903 _Moron_ parque_Viviana Vélez











En el marco de la Jornada Leer en comunidad, compartí una hermosa experiencia literaria junto a las infancias, las familias y el equipo del Jardín de Infantes N°903  Sargento 1° Aviador Militar Segundo Gómez - El Palomar, Morón.

Durante ambos turnos, las historias fueron llegando de distintas maneras. Nos encontramos con Risitus, Escobacha, Historias enrolladas, Rosi en el mar de juegos y Francis y un nuevo vuelo, obras que forman parte de mi universo literario y que también pueden continuar descubriéndose en la Bibliomediateca Digital.

Pero esta vez los relatos no quedaron solamente en las páginas. Los niños y las niñas pudieron encontrarse con sus personajes, reconocer escenas, formular preguntas, anticipar, imaginar, jugar con las palabras y participar de propuestas que enlazaron literatura, expresión y canciones.

La participación de las familias amplió aún más la experiencia. La literatura circuló entre generaciones, sumando voces, miradas, recuerdos y afectos a una jornada en la que leer también significó encontrarse.

Hubo escucha, curiosidad, risas, intervenciones espontáneas y esa capacidad extraordinaria de las infancias para transformar una propuesta en una experiencia propia.

Porque leer también puede ser eso: entrar en una historia, habitarla por un rato y permitir que algo de ella siga acompañándonos después.

Quiero agradecer especialmente a Inés, directora, y Paola, vicedirectora, por invitarme y abrir las puertas del Jardín y acompañar la propuesta con tanta calidez.

También a las docentes Brenda, Naty, Gisela, Flor, Marian, Silvi, Inés, Pao, Cynthia, Caro, Cari, Giselle, Lore R y Lore P. A los auxiliares Facundo, Patri, Sheila y Patry, por la presencia, disposición y compromiso durante cada momento de la jornada.

Mi reconocimiento también a los auxiliares Facundo, Patri, Sheila y Patry, cuyo trabajo cotidiano sostiene tantos de los encuentros que hacen posible la vida del Jardín.

Y, por supuesto, a las infancias y familias, que se sumaron con entusiasmo y ayudaron a convertir la experiencia en una verdadera celebración comunitaria de la lectura.

Me llevo también la belleza de su patio: la arboleda, la huerta, los juegos, los antiguos caballitos donados de una calesita y una higuera nacida de un plantín proveniente de la casa de Domingo F. Sarmiento, que viajó desde San Juan hasta El Palomar.

Un espacio en el que memoria, naturaleza, juego y educación parecen conversar.

Tal vez por eso, mientras recorría el Jardín, pensé en algo sencillo y verdadero: cuando la niñez te aflora, volvés a mirar el mundo con asombro.

Hay jornadas en las que una lleva historias. Y regresa con muchas otras.


miércoles, septiembre 2

Intensificar la enseñanza desde el vínculo y el contexto

Hoy tuve la oportunidad de acompañar a la directora del CIIE y a los Equipos Técnicos Regionales en un ateneo sobre intensificación de la enseñanza en el Nivel Secundario.

La jornada permitió conocer y poner en diálogo ocho experiencias desarrolladas desde distintos formatos y dispositivos. Participaron equipos de supervisión, inspectores, ETR y docentes de diferentes áreas: Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Matemática y Ciudadanía, tanto de gestión estatal como privada.

Mientras escuchaba las propuestas, una idea se fue reafirmando con fuerza: intensificar la enseñanza no necesariamente significa hacer más.

A veces, intensificar es volver a mirar.

Mirar nuevamente una trayectoria, un grupo, una dificultad, una posibilidad. Leer el contexto con mayor detenimiento y encontrar otras maneras de acercar el conocimiento.

Las experiencias compartidas mostraron especialmente el valor de la comunicación, el vínculo y la lectura situada del contexto como condiciones para que la enseñanza pueda encontrar nuevos caminos.

Intensificar puede significar intervenir mejor: con mayor precisión pedagógica, articulación, creatividad y presencia.

Entre las exposiciones, una expresión quedó especialmente resonando en mí: la soledad pedagógica.

Durante el intervalo, mientras se compartían infusiones y algunas delicias reposteras, me detuve a observar la escena. En un grupo de alrededor de cincuenta personas, la mayoría se encontraba conversando en pequeños grupos de tres, cuatro o cinco docentes. Solo unas pocas permanecían individualmente, concentradas en el celular o escribiendo.

Aquella imagen sencilla decía mucho.

Había necesidad de conversar, de intercambiar experiencias, de preguntar, de escuchar otras miradas. Y al finalizar la jornada, los numerosos interrogantes e inquietudes que surgieron terminaron de confirmarlo.

En medio de la vorágine educativa cotidiana, estos espacios resultan necesarios porque permiten detenerse, encontrarse y pensar con otros. Tal vez una de las formas de enfrentar la soledad pedagógica sea justamente esa: generar condiciones para que la práctica pueda ser conversada, revisada y sostenida colectivamente.

Desde mi propia experiencia, pude reconocer en algunas propuestas formas de trabajo que también he transitado desde otros lenguajes y dispositivos: la lectulúdica, los podcasts, las trivias, los periódicos y otros recursos que permiten volver sobre un contenido desde nuevas puertas de entrada.

Y allí apareció también un aprendizaje personal: muchas veces una práctica comienza antes de que conozcamos el término que luego permite nombrarla.

Participar de estos espacios amplía la mirada, posibilita comprender mejor los dispositivos que circulan en el sistema educativo y al mismo tiempo, reafirma convicciones construidas en la práctica.

Me llevo de esta jornada una certeza sencilla: intensificar la enseñanza no es apresurar el aprendizaje, sino multiplicar las posibilidades para que ese encuentro suceda Y también construir trabajo en equipo.

Ateneo_ CIIE_ relato_ Viviana Vélez



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