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sábado, noviembre 27

Tony un bichito audaz



Tony un bichito, de esos que son muy inquietos, saltones, pintorescos y provocadores. Un piojo rebelde y simpático; que disfruta escuchar conversaciones de todo tipo, siempre está muy atento, pues con volteretas circenses, salta de cabeza en cuerpos con cabellos, tanto de animales como humanos. Desde pequeño conoció distintos lugares y cuántos. Se mudó centenares de veces durante su pequeña vida, pues sólo con 3 añitos que para él representan más de lo que cualquiera de nosotros pudiera imaginar.
Tony siempre provocando molestia, pica que te pica cabecitas de niños de todas las edades, mamis, papis, tíos, abuelos y cuerpitos de perros, gatos, conejos, pollitos, palomas, loritos, hasta un día visitó a un gran oso,
pero esa es otra historia. Todo lo que se presentará con pelos era atrayente y muy tentador para Tony; cabellos rubios, canosos, pelirrojos o castaños, lacios o con rulos. Conocedor experimentado en saltos, descubría nuevos e interesantes lugares para vivir por un tiempo, piojito nómade. Cuando veía que se aproximaba la limpieza: champú, loción, spray y...peine fino. – ¡Ay! ¡Noooo! Porfis con el rastrillo ¡noooo!
Desalojo ¡no! El miedo se apoderaba de Tony y salía huyendo despavorido como un resorte.
El problema para Tony era el comienzo del invierno y pasar esos tiempos de tanto frío. Pues al llegar la noche si estaba en un animal y las uñas rascaban caía varias veces al piso helado y en la cabeza de algún niño, un peine o cepillo lo atrapaba y zas! Caía a cualquier sitio con agua, otra vez...el frío. Las rutinas son aburridas para Tony. Apasionado por los cambios rápidos, los imprevistos, las sorpresas que generan impulsos y
desafíos; crece, aprende a tomar decisiones a veces correctas otras desacertadas. Tony, el piojo audaz repite una frase que un algún día, escuchó del actor de una película: -“A veces se pierde para ganar y otras se gana
para perder” no se la olvidó nunca. En esa ocasión vivía en la cabeza medio calva de un abuelo aficionado al cine y al que le gustaba mucho escuchar y bailar el tango, aprendió muchos pasos y sacaba brillo a la parte
calva que hacía de pista, tiempos divertidísimos.
Ocurrió que en un verano de esos inolvidables por el calor bronceador del sol, en una playa llenísima de gente
de todos los tamaños, edades y colores; Tony saltaba de cabeza en cabeza pues sus patitas no soportaban las altas temperaturas. Por un instante... ¡ZAS! ¡ZAS! Cayó a la arena mojada. Justo escucha ¡Giiiiiiiiii! ¡Zas!
¡Pum! ¡Pam! Una gaviota despistada aterrizó.
-¡Ji, ji, ji! Sorry, perdono, perdón, digo ¡perdón! ¿Te lastimé pequeño? Dijo la gaviota políglota.
-Naaaa, para nada, ¡me asustaste! Y ¡cómo! Respondió Tony con carita de asombro.
-¡ja, ja, ja! No era mi intención. No te vi. ¡Ja, ja, ja, ja! Agregó la gaviota alegremente, aleteando para secar
sus alas, sacudiendo agua salada.
-¡Ey! Seré chiquito pero soy un ¡Piojo! Replicó Tony muy orgulloso.
-Un piojo ¿qué haces? Preguntó curiosa la gaviota.
-Soy un insecto, parásito, sin alas y mi especie es grande somos como 3.250 familias. Dijo Tony.
-¿Parásito? ¿Qué significa? Agregó la gaviota interesada en una palabra nueva.
-Eh jemm! Vivo picando y me alimento de la sangre de animalitos y humanos, como los mosquitos, pero me
quedo instalado en un lugar velludo o con plumas, hasta que... ¡chau! Me desalojan. Explicó Tony.
-¡Uy! Entonces, creo que se me hace ¡tarde! ¡Bye, bye! ¡Ciao! ¡Freilos! ¡au revoir! ¡Chaucitooo! contestó la gaviota muy nerviosa.
-¡ja, ja, ja! ¡Espera! no te vayas, que no te voy a hacer nada. Viste soy chiquito, pero peligroso ¡Jajajajajaja!
Agregó desafiante Tony.
-Yo soy más grande, no te tengo miedo, ¡Ji, ji. Ji, ji! Refutó la gaviota con actitud burlesca, mientras elevaba
sus alas.
-Dime ¿Cómo te llamas? ¿Adónde vas? Preguntó intrigado el piojo Tony.
-Soy Dana, una gaviota aventurera, amo volar, viajar, ser libre. Me voy a una fiesta en otra playa.
-¡Uy! ¡Qué lindoooo!...fiesta, luces, música, gente bailando, cabellos al viento... ¡me gusta!
¿Puedo ir con vos? Preguntó ansioso con ojitos brillantes Tony.
-¡Dale! Subí, pero... ¡ojito con picarme! ¡Vamos! Afirmó Dana y así emprendió un nuevo vuelo, esta vez
compartido.
Esa tarde Dana y Tony volaron por el mar y juntos disfrutaron la fiesta nocturna en la playa. 
La música motivaba el gran vuelo de Dana con giros elocuentes y mágicos. Tony frenético, entusiasmado por esa
fascinante noche, saltaba de cabeza en cabeza al ritmo musical.
Había comenzado una gran amistad. Llegaba el amanecer y estaban muy cansados, Dana y Tony encontraron la copa de una gran palmera para descansar.
Al día siguiente los rayos del sol despertaron a la gaviota Dana y al piojo Tony.
-Dana ¿podemos ser amigos? Y ¿viajar por siempre juntos? Preguntó el piojo entusiasmado.
-¡Sí! Claro, si ya somos amigos. Te cuento que vivo viajando de norte a sur, de sur a norte. Siempre en busca de recibir el verano. No me gusta el invierno. ¿A vos? Contestó Dana.
-¡Oh! Si, a mí también. Adoro el calorcito, volar, nuevos horizontes, conocer amigos, los desafíos y divertirme con todo lo que la vida regala. Respondió muy seguro Tony.
Así fue como un pequeño piojo audaz y Dana una gaviota soñadora emprendieron nuevas e inolvidables aventuras por los cielos y mares de las playas del mundo.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados




miércoles, diciembre 23

Colibríes mágicos



Colibríes mágicos revolotean en tu mente: brillos, colores, matices que se entienden

Dibujan ensueño, ideas, desvelos. Crean espacios, escenarios, territorios, son conquistas nuevas.

Alas  que se agitan  y constantes  desconocen pérdidas, tienen visión infinita con múltiples propósitos inquietos, locuaces y alegres.

Avanzan bajo el brillante y espléndido sol, abrazo arcoíris e índigo cielo, pincelado naranja, irradiando unión; rosado con toques de perdón y lejos asoma llegando la luna derramando pasión.


Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados


sábado, diciembre 19

MELINA LA BALLENA

 

Melina la ballena

Aguas marinas agita.

Con inmensa silueta,

muy Inquieta fondea.


 

Y con su gran cola

crea muchas olas.

Bailan las estrellas

sobre corales y arena.

 

Canta Melina

De noche y día

El mar tiene rarezas,

Cuidado con ellas.

 

Algunas flotan

Otras caen al fondo,

Melina avisa:

Contaminan todo.

 

Nuestro hogar,

Nuestro mar,

Melina canta

Porque triste está.

 

Ayuda a Melina

La ballena

Cuida la playa

Y el mar.

 

El agua es necesaria

Para la vida

Al igual que Melina

Todos la necesitan.

 

Melina la ballena

Se zambulle con fuerza

Infla su papada,

abre su boca gigantesca.

 

Entran toneladas de agua,

peces, rarezas y algas.

Rota y rota su cuerpo,

acelera el movimiento.

 

Luego cierra su boca,

la cetácea grandota.

A la superficie asciende

y en el mar resurge.

 

 

Exhala el aire

de sus espiráculos

¿Lo has visto?

es un gran espectáculo.

 

Melina te invita

A cuidar las ballenas

¿Sabías que son

una especie en extinción?

 Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados

Realizada por 2do.grado "A" EP.Nº 1 Julio A. Roca- Morón, Pcia. Bs. As.



 

 

 

 

 

RINI Y VIC UNA HISTORIA SIN FIN

Era verano en la ciudad del sol, una hormiga colorada llamada Rini que al igual que todas las  hormigas hacen, caminaba lenta detrás de otra llevando hojas, migas de pan y galletitas hacia  su hormiguero. Como siempre un desfile de gotitas oscuras que van en una misma dirección. Cada día de calor y humedad las hormigas recolectaban y almacenaban comida para el  invierno. 

Pero también disponían tiempo para distraerse detrás de un picaflor colorido o mariposa traviesa que invitaban a correr y jugar. Los días de lluvia también encontraban motivos para la  diversión iban a chapotear en los charquitos y saludar a los caracolitos del lugar,  intercambiando historias para reír y aprender nuevas cosas. 

Cuando veían que un humano arrojaba al piso resto de caramelo o chicle, corrían compitiendo  a ver cuál llegaba más rápido, o quién en el afán por ganar caía en la trampa melosa de un  chicle muy masticado. El entusiasmo y el disfrute de esos pequeños momentos eran  inolvidables. 




La única que no se involucraba en la diversión era Rini, que con un ¡No puedo! tengo mi  responsabilidad contestaba cada vez que algunas de sus compañeras la invitaba a jugar. Rini se preocupaba mucho por tener más de lo necesario para pasar el invierno, tenía poca  edad y sus padres le recomendaron que siempre sea responsable. En realidad sería su primera experiencia, pero no quería afrontar sorpresas desagradables de quedarse sin alimento.  Rini no se detenía un momento, pero si observaba cómo disfrutaban del juego sus compañeras  y hasta sentía ganas de hacer lo mismo, pero no se lo permitía, pues se repetía a sí misma: -- soy responsable de mi alimento. 

Así los días de aquel verano y otoño pasaron…Y llegaba el invierno. Aquel hormiguero estaba  completo y muy abastecido de alimento. Rini se sentía orgullosa y satisfecha al igual que todas  las demás. Comía y comía y escuchaba las bellas y divertidas historias de las aventuras vividas  en el verano y otoño de sus compañeras del hormiguero, quienes se reían muchísimo sin  parar. 

Pero Rini no tenía nada que contar, pues no había jugado en ninguna oportunidad, ella  pensaba y pensaba, se decía: - ¡qué aburrida estoy! Tengo más de lo necesario, y me siento  vacía… 

Una hormiga llamada Vic que la observaba detenidamente reparó en sus ojitos brillantes y su  carita cabizbaja mirándose sus patitas; se acercó a Rini lentamente y le dijo: - No estés triste,  piensa mejor en todo lo que vas a disfrutar cuando llegue la primavera. Rini levantó su cabeza  

y la miró a los ojos con asombro. La hormiga Vic continuó: -la primavera es muy linda, llena de  colores todo a tu alrededor, llega el amor, una mezcla de aromas invaden tu corazón y cantas,  danzas, saltas, corres y ¡sí! Las ganas de jugar son ¡muchas!  

Rini muy entusiasmada la escuchaba con ansias y sus ojitos habían cambiado el brillo, su carita  también, la angustia, culpa y tristeza desaparecían, la alegría, la pasión por descubrir esos  momentos la animaba inmensamente. 

Así comenzó una hermosa amistad entre Rini y Vic que desde ese día no dejaron de compartir  charlas de diferentes temas, la experiencia que Vic tenía acerca de la vida en busca de la 

felicidad de disfrute de los pequeños momentos de la vida llenaron los días en la vida de Rini. Y  la historia de afectos entre ellas no tuvo fin.  


Viviana Cristina Vèlez © todos los derechos reservados


EL MAR DE LOS SUEÑOS

 Atardecer en el mar del sueño. Las nubes corrían sigilosas por el cielo, jugando a las escondidas con el viento.  Las olas bailaban impetuosas para las estrellas que comenzaban a brillar como pequeños diamantes en un  terciopelo teñido de bordó, rosa y turquesa. Poco a poco salía mirando expectante la Luna, aquella cuya  blancura radiante ilumina con su candidez. Los peces saltaban libres en las aguas del mar de los sueños. 

Fran, un pez pequeño muy particular, un soñador. Desde hace un tiempo comenzó a entrenarse en saltar cada  vez más alto entre las olas por conseguir el logro de su gran sueño: despertar el interés, la mirada de la luna  bella. Cada noche se esmeraba con profunda pasión y repetía convencido: -algún día, ella me verá desde allí arriba y me llamará por mi nombre ¡lo sé! 

Sus amigos peces que lo acompañaban siempre se reían mucho de su insistente afirmación; pues sostenían  que la luna jamás podría detener su mirada en un pequeño pez entre un gran cardumen y cientos de animales  marinos que nadan por el mar. 

Fran estaba tan enamorado de la luna que repetía cada noche, la misma rutina: saltaba entre las olas con  ímpetu y desafiándose a sí mismo: -¡lo lograré! ¡La luna me observará con admiración! Y… ¡me llamará por mi  nombre! ¡Así será! Reafirmaba su gran sueño, aquel que lo motivaba con pasión inagotable. Una noche, la luna llegó despacio hasta el centro del cielo y sonrió feliz, contemplando todo a su alrededor:  las estrellas, nubes, barcos, gente, luces, faroles, golondrinas nocturnas, y animales del mar. De pronto llegó el  cardumen dónde Fran era el pez que saltaba más alto entre el oleaje bravo que anticipaba una tormenta. El  viento comenzó a soplar tan fuerte que corría las nubes. La luna se mostró preocupada, por tanto movimiento  y algunos relámpagos que tronaban furiosos. Esta situación para Fran era más desafiante; y envistió con  mayor esfuerzo sus saltos, sabía que esa era la noche dónde ocurriría algo importante. Fran, un pez color naranja que al entrenar durante el día se cargaba con la luz del sol sus escamas y al llegar la  noche algo maravilloso se producía en él, luminiscencia. Esa noche tan rara, él se destacó en el mar oscuro, y  en uno de los saltos, llamó la atención de la luna. La curiosidad por saber qué era esa pequeña línea naranja  que se movía tan rápido en el mar; produjo que la luna comenzara a descender rápidamente. Se deslizaba a  contra viento sin detenerse, a puro salto. Hasta que se encontró con la luna en el medio del mar, se detuvo  admirado por su inmensa luz, sus ojitos quedaron maravillados. 

La luna le preguntó: - buenas noches, ¿Cuál es tu nombre?  



-Soy Fran, un pez soñador. Contestó entusiasmado 

- Fran, ¡qué bien! Tienes sueños eso es divertido. Replicó la luna. 

- Y ¡mucha pasión! Agregó Fran. 

- Pasión. ¿Y para qué sirve la pasión? 

- En el mar de los sueños, la pasión es el motor para lograrlos. Si deseo algo no me detengo. Contestó Fran  airoso. 

-Claro que ¡sí! El secreto está en ti. ¡No te detengas! Sigue creando nuevos sueños. Completó la luna. Así fue como desde aquella difícil e imprevista noche el gran sueño de Fran se cumplió. En el mar de los sueños se puede ver cómo cada noche los peces saltan felices entre las olas divertidas del  mar. Y la luna contempla sonriente iluminando sus recorridos. 

Sumérgete en él.


Viviana C. Vélez © todos los derechos reservados


LA ESTRELLA QUE SE REIA DE SI MISMA

Cierto día una estrella que brillaba intensamente en el cielo azul de una ciudad cualquiera, se  descubrió en el reflejo del mar… 

Cada noche como perfecta rutina, se contemplaba en el mar y orgullosa improvisaba muecas  diferentes con su cara...-¡Jajajaja!...ahora ¡cara de enojada!....qué divertido!.. jejeje!...carita de  asombro!....jijiji! ojitos chinos!...jojojo! cara de osoooo! Jujuju!...cara de susto!...y así cada noche  creaba juegos y muchas risas con su reflejo en el gran mar… 

Tanto se divertía y sus risas se dispersaban en el silencio de la noche…que al reír, destellos  luminosos salían de sí y tanto resplandor continuo despertó la curiosidad de las demás estrellitas del  lugar. Comenzaron a observarla con muchísima atención… 



Decían:-¿Qué hace que despliega tanta alegría? ¿Cómo puede reír tanto estando sola? … 

Todas pensaban y murmuraban… ¿Qué será que la divierte tanto…qué le provoca emoción y  alegría? Sin embargo ninguna de las estrellas se atrevía a preguntarle. Sólo la miraban…e  inevitablemente se contagiaban de sus risas, comenzaron a imitarla y disfrutaban la  alegría…sonaban risas como ecos sin fin… 

Fue así como cada noche en aquella ciudad cualquiera, con el mar de testigo; los peces también  afectados por tantas risas y alegría desbordante…comenzaron a saltar para curiosear que  sucedía allá arriba...en el cielo. Preguntaban:-¿de dónde vienen tantas risas? ¿Qué está pasando…?  ¿Esta música es tarantela?…escuchen… Y sí efectivamente las risas eran tan armoniosas que  sonaba a tarantela. 

Jajajaja!-jejejeje!-jijijiji!-jojojojo!-jujujujuuuuu! Y así…causaba mucha emoción…alegría y ganas de  danzar!...los peces, las estrellas de mar, los pulpos, las caracolas, y todos los seres que tenían vida ,  eran invadidos por esta melodía mágica de felicidad; saltaban y se balanceaban al ritmo musical…el  impulso era tan fuerte que no tenía límites hasta el amanecer...Las noches habían cambiado en esa  ciudad cualquiera…ya no eran las mismas. 

La tarantela celestial de una estrella única y ocurrente transforma a cualquiera que visita esa  ciudad. Tan sólo basta escuchar… que el cuerpo solito comienza ¡a danzar!... 

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados




OSCUROLANDIA

Hace mucho tiempo existía un lugar llamado Oscurolandia, donde las nubes grises cubrían el cielo todo el día y no permitían que los rayos del sol pudieran dar calor a los habitantes que allí vivían. Al no tener los rayos de energía solar provocaba tristeza, desazón y mal humor…siempre estaban muy cansados, aburridos, melancólicos y sin ganas de hablar, tan sólo escribían para desahogar sus innumerables penas. El color blanco, negro y gris invadía cada lugar. 

Un día, desde otro país lejano llegó un ave rara de color, distinta a todas las que allí se veían blancas, grises, negras y ésta era verde, traía una bolsita rojo suave con forma de corazón en su pico largo de color rosa. Sobrevoló de un lado a otro sin detener su vuelo. 


Los habitantes asombrados por los colores, quedaban como estatuas admirando ese movimiento de colores. El ave desplegaba sus alas, jugando entre las nubes…cuando inesperadamente emprendió el descenso hacia donde estaban los espectadores: ancianos, adultos, jóvenes y niños. 

La multitud se dispersó rápidamente en forma de ronda y el ave se posó casi en el centro de ese círculo imaginario, desde allí observaba a cada persona, iba girando lentamente. El silencio se apoderó del momento, aunque nadie sentía temor sólo admiraban con intriga al ave verde con pico rosa y una bolsa con forma de corazón. Todos se preguntaban -¿qué tendrá en esa bolsa? ¿Para qué la trae? ¿Por qué llegó hasta aquí? ¿De dónde vendrá? Y así se escuchaban susurros intrigantes. 

El ave levantó sus alas, y depositó la bolsa con forma de corazón y allí se quedó. Lentamente comenzaron a acercarse los habitantes de Oscurolandia sin temor, fascinados…sus caras mágicamente transformadas…las sonrisas se dibujaban en sus rostros, un brillo especial iluminaba las miradas, y una necesidad incontrolable de abrazar se apoderó de todos los habitantes del lugar, primero a la gran ave y luego entre ellos. Poco a poco la tristeza, el mal humor, la angustia se esfumaron de esos rostros; las mejillas comenzaron a tomar color rosado y los ojos se pintaron de diversos colores. Sólo se escuchaban risas y palabras como Perdón, te quiero, te necesito, gracias, puedes contar conmigo, estoy junto a ti y muchas más de afecto.



Nadie sabía qué contenía la bolsa con forma de corazón color rojo suave que en el transcurso del tiempo que pasaba iba cambiando a un rojo cada vez más intenso y su tamaño crecía más y más. 

Durante toda esa tarde las expresiones de ternura y cariño colmaron las vidas de abuelos, abuelas, madres, padres, tíos, tías, hijos, hijas, sobrinos y muchos más…los lazos de amistad, contención y afecto. Al llegar la noche, las nubes se fueron como siempre ocurría y la luna iluminaba de blanco todo. 

El ave levantó la bolsa con su pico, le costó trabajo, pues tenía mayor tamaño. Y aleteando sus grandes alas emprendió vuelo hacia el cielo, hasta perderse de la vista de los habitantes de Oscurolandia que exhaustos por todo lo acontecido en ese día tan distinto y sorpresivo; emprendieron regreso a sus casas. 

La noche durmió su gran sueño…y al despertar un nuevo día…nuevamente el gran ave verde sobrevolaba la ciudad, rápidamente los habitantes que la veían avisaban a otros para admirarla con gran expectativa. Se preguntaban ¿qué sucederá de extraordinario hoy? Todas las miradas estaban en el ave verde. Sucedió que con la bolsa corazón comenzó a tocar suavemente cada nube que cruzaba durante su vuelo y algo asombroso se producía: la nube se esfumaba, desapareció…mágicamente. Una nube...dos...tres...cuatro…cinco…seis…siete…y asì todas las que opacaban el brillo y calor del gran sol amarillo. Y se vislumbró un inmenso Arco Iris que abrazaba todo el territorio del pueblo de Oscurolandia. Nacía de la bolsa roja con forma de corazón… Los colores invadían pincelando cada espacio asombrosamente, a la vista de todos los habitantes que asombrados de tanta maravilla, quedaban expectantes sólo se escuchaban exclamaciones: -¡Asombroso! ¡Divino! ¡Milagro! ¡Son colores! Y acompañaban con sonrisas, carcajadas, lágrimas, aplausos, abrazos, besos, rondas, saltos, brazos extendidos al cielo, manos entrelazadas, la felicidad y la alegría eran protagonistas del suceso. 

La bolsa con forma de corazón había aumentado de tamaño de forma extraordinaria que causó interrogantes en algunos habitantes que alertaron rápidamente a todos allí presentes.

El ave se acercó a la misma muy despacio, observando a todos que la rodeaban, ya no era una simple bolsa roja con forma de corazón, había tomado gran tamaño como el de un árbol de limones y de la altura de aquella ave. 

Lentamente el ave se acercó y con su pico tocó ese gran corazón…y miles de burbujas rojas se expandieron por todos lados y estallaban al rozar a cada persona e inmediatamente la felicidad invadía a cada ser. La alegría floreció y llenó de colores todo alrededor. 

Aquella ave observó nuevamente hacia todas las direcciones, levantó su pico al cielo, extendió sus alas y emprendió un magnífico vuelo… hacia el sol, llevándose las miradas de toda la multitud y siguió su vuelo…lejos…más lejos. 

Desde ese día todos los habitantes del lugar descubrieron la belleza mágica de la vida, aquella luz que ilumina el sentido del ser… que está en el dar sin medidas…¡sorprendentemente! 

Viviana C.Velez © todos los derechos reservados



LALIS, UNA LAGARTIJA SIN IGUAL

 

En una esquina peligrosa de Avenida Guido, vive una lagartija muy hábil y rápida, tiene su guarida en una alcantarilla que justo en la entrada tiene dos plantitas. Cuando alguien sea humano o animal pasa por allí, saben ciertamente que vive Lalis la lagartija más experimentada en velocidad de zona oeste, de una ciudad llamada Castelar donde se corren las carreras más famosas de lagartija y dónde el peligro automovilístico es mayor a lo conocido. 


Las calles están plenamente invadidas con automóviles de todos los tamaños y colores que confunden a las lagartijas que se desplazan con astucia y habilidad a toda hora esquivando peligros.Todos los sábados por la noche, al encenderse las lámparas y faroles de avenida Guido, acuden grupos de lagartijas a la plaza del lugar, llamada “Plaza del Puente” justo en el lugar ubicado entre la cancha de futbol y los aparatos de gym; allídónde un camino delimitado de cemento negro hace de pista de carrera para las lagartijas corredoras. 


En una de esas noches donde el rocío comienza tempranito a pintar con pequeñas gotitas todo. Estaban todos los animales, perros, gatos, pájaros, roedores e insectos del lugar, convocados para una de las carreras del día, para alentar a sus favoritas. 

Lalis se llevaba siempre todos los aplausos, pues era la ganadora invicta desde hacía más de tres años., según dicen: “corre siempre para alcanzar su meta, su sueño”; pareciera que tuviera efecto nitro pues redobla sus fuerzas para llegar exitosa y ser aclamada por sus fans, con mucho orgullo y

algo de altanería, pues de cierta manera se creía superior a sus compañeras. Algo ocurrió esa noche de carrera. Se alinearon, como siempre cinco lagartijas, entre ellas Lalis. A la voz de largada todas salieron velozmente disparadas con la adrenalina verde. 


Pasó cierto tiempo y cada una fue tomando un lugar de orden, como siempre ocurría Lalis a la cabeza en el primer puesto. Muy orgullosa cuando por un momento giró su cabeza hacia atrás, ella quería ver quién la estaría por alcanzar…Ahhh!...¡ops! ¡ay! ¡Ay!¡ay!¡ay!¡ay! pum…pum! Chas!...al piso rodando como una pelotita de tenis, afuera de la pista fue a parar Lalis, tropezó con sus mismas patitas. 

Casi todos los presentes se acercaron a Lalis, para saber si estaba lastimada, si se encontraba bien. Lalis muy decepcionada sólo decía:-Tranquilos amigos estoy bien, sólo triste por perder. Se incorporó con su cabeza inclinada y sus ojitos brillantes de angustia y vergüenza, camino hacia un costado de la pista y allí se quedó. La carrera prosiguió y llegaron el 1er. 2do 3er. Y 4to.puesto con sus premios ramos de yuyitos, menta y romero. Y una nuez caramelizada para la ganadora con su medalla respectiva. 

La lagartija Peris quién era amiga de Lalis, ella al recibir sus premios quiso que Lalis se los entregara; así que la llamaron coreando su nombre:-¡Lalis!, Lalis, Lalis! Y dejando la tristeza y la frustración por lo ocurrido en el piso, se levantó y corrió feliz acudiendo al llamado junto a su amiga Peris. Le dijo:-¡Aquí estoy! Y ¡estoy feliz! de estar a tu lado, en este bello momento. Peris muy contenta con su actitud le contestó:-Yo también al ver que le diste más importancia a la amistad que a lo que te ocurrió a ti. ¡Eres mi favorita! ¡Qué honor que seas quién me da el premio! Lalis respondió muy asombrada:- ¡festejemos! ¡Sí! ¡Arriba campeona! 

Y así fue como desde esa noche Lalis perdió su orgullo y aprendió a compartir los logros. Avenida Guido lugar de lagartijas corredoras, veloces y muy amigas. 

Viviana C. Vèlez © todos los derechos reservados