Escritora · Prof. Esp. en Alfabetización · Literatura de autoría para todas las edades.
viernes, mayo 2
El Mar de los Sueños
sábado, noviembre 27
Tony un bichito audaz
martes, noviembre 9
Feliz Luna
Cuenta las estrellas
Y llega a treinta.
Sigue atenta
Cuenta que cuenta
Vuela alto y aletea.
Casi pierde la cuenta
Mira hacia el mar
y detiene su contar.
Adela la ballena,
En el agua se balancea,
que la saluda atenta.
¿Qué haces? Luna
Le pregunta Adela
Cuento estrellas,
Y voy por setecientas!
le dice Adela.
Difícil que tengas
Un resultado a tu cuenta.
La Luna asombrada
se ríe de pronto,
y lo ilumina todo.
Desde la tierra
admiran
blanca, redonda,
que enamora.
©Viviana C. Vélez
lunes, diciembre 21
ROSITA EN PROBLEMAS
Atardecía en el mar de juegos; peces, cangrejos, focas, caballitos y todo tipo de animales marinos disfrutaban de las últimas horas de una tarde cálida, tranquila y soleada.
Mientras tanto, en el fondo del mar…
Rosita, una pulpita jugaba: hacia piruetas, volteretas y en especial girar a modo de un remolino, eso le encantaba, se divertía mucho.
Sucedió, de pronto que al pasar por entre rocas y arrecifes de corales, uno de sus tentáculos quedó atascado en un coral.
--Uh! Pero ¿qué pasa? Mmm! Estoy atrapada! Decía Rosita. Cuando escuchó:
--Buenas tardes! Rosita, saludó al unísono la familia Delfín, Rosita saludó levantando dos tentáculos. Ellos pasaban de camino a su casa y nadaban rápido y así se fueron.
Allí siguió Rosita intentando sacar su tentáculo atascado en ese laberinto que formaba el coral, El tiempo transcurría, los rayos del sol cada vez eran menos. De pronto un suave movimiento del agua trajo tres rayas blancas, al parecer iban de paso. Nadando despacio, concentradas y muy serias que, no se dieron cuenta que había allí entre los corales, una pulpita en problemas.
__será posible que no pueda ¿salir de aquí? Y Rosita volvía a insistir con fuertes movimientos para poder liberarse. --Fuerte para arriba, para abajo! Sacudiendo sus otros tentáculos y nada de nada. Seguía atrapada.
--Vamos pequeñitas! Apuren la marcha! Decía Mamá Caracola. Rosita asombrada las miraba pasar, por un instante pensó en… pero no iba a detenerlas y mejor trataré de solucionarlo solita.
Así pasaron lentamente las tres caracolas, ninguna notó que una pulpita en el arrecife de corales, estaba en problemas.
--Uy! Se está oscureciendo, tengo que Salir ¡de acá! se dijo Rosita bastante preocupada, mientras sacudía su cuerpo con ímpetu.
-- Cangrejito, cangrejito, siempre de costado, viene y va
Cangrejito. Cantaba, avanzando sobre la arena Alejo el cangrejo.
--Cangrejito de coral! remató sonriendo Rosita; su amigo había llegado justo a tiempo.
--Rosi, es tarde para seguir jugando aquí, ¡vamos a casa! afirmó Alejo, el cangrejo. Eran amigos desde hacía mucho tiempo, compartían casi todos los momentos del día.
Rosita, se tiñó de negro el agua, estaba tan triste. Entonces le contó porqué aún estaba allí y rápidamente Alejo, con sus patas de pinzas cortó las algas que estaban enganchadas en aquel coral y retenían uno de los tentáculos de la pulpita.
-Libre! si! Por fin! muchas gracias! Alejo, cangrejito de coral, mi gran amigo. Exclamó con alegría Rosita.
Había llegado la noche y juntos Rosita, la pulpita y Alejo, el cangrejo se fueron al muelle cercano, allí estaban sus casas. Sus familias estarían preparando la cena y en uno de esos hogares habría un invitado.
©Viviana Vélez todos los derechos reservados
LUZ DE SOL, SUNSHINE
Aquella mujer, anciana de cabello largos y blancos, semblante dorado, ojos color miel, caminaba lentamente por la playa en un bellísimo atardecer de verano. Al andar, el viento suave flameaba su túnica amarilla acariciando su cuerpo. Por un instante detuvo su marcha frente al mar, alzó su mirada al horizonte, en una suerte de complicidad con la bravura y serenidad del mar. Sus ojos eran olas de mar… Sus manos y brazos se extendieron hacia el cielo, con su mirada se encontró con el sol radiante y abrió aún más sus ojos. Inspiro profundamente, fijando su vista al inmenso horizonte pincelado de amarillos y naranjas, fusionados con celeste, azul y blanco del mar; bajo lentamente sus brazos y se sentó a la orilla de la playa, con sus piernas estiradas, que acariciaban las pequeñas olas que iban y volvían como los tic-tac de un reloj, aquel que marca el sin fin de los tiempos de relax y reflexión, tiempos que la vida regala de múltiples modos.
Aquella anciana repetía suavemente: - Sunshine…Sunshine…
Alimentaba su ser con la luz del sol, irradiaba brillo en sus ojos y todo su semblante resplandecía. Algo maravilloso sucedía…Caminaba, andaba y no lograba encontrar nada que se pudiera comparar a ese resplandor mágico, restaurador y maravilloso que irradiaba en su ser. Me preguntaba ¿qué magia poseía? Pues era fascinante y hasta las puntas de sus cabellos irradiaba luminosidad.
La ley del Sol sellada en las almas que deciden poseer ese brillo, sin restricciones, en cualquier lugar, levantar el rostro y sentir su calor inmenso, ver con el corazón, el alma. El deseo es real cuando lo decides con ansias y firmeza. Toda realidad cambia desde ti, deléitate en él y algo increíble sucederá…
© Viviana Vélez todos los derechos reservados
sábado, diciembre 19
MELINA LA BALLENA
Melina la ballena
Aguas marinas agita.
Con inmensa silueta,
muy Inquieta fondea.
Y con su gran cola
crea muchas olas.
Bailan las estrellas
sobre corales y arena.
Canta Melina
De noche y día
El mar tiene rarezas,
Cuidado con ellas.
Algunas flotan
Otras caen al fondo,
Melina avisa:
Contaminan todo.
Nuestro hogar,
Nuestro mar,
Melina canta
Porque triste está.
Ayuda a Melina
La ballena
Cuida la playa
Y el mar.
El agua es necesaria
Para la vida
Al igual que Melina
Todos la necesitan.
Melina la ballena
Se zambulle con fuerza
Infla su papada,
abre su boca gigantesca.
Entran toneladas
de agua,
peces, rarezas
y algas.
Rota y rota su
cuerpo,
acelera el
movimiento.
Luego cierra
su boca,
la cetácea
grandota.
A la
superficie asciende
y en el mar
resurge.
Exhala el aire
de sus espiráculos
¿Lo has visto?
es un gran espectáculo.
Melina te invita
A cuidar las ballenas
¿Sabías que son
una especie en extinción?
Realizada por 2do.grado "A" EP.Nº 1 Julio A. Roca- Morón, Pcia. Bs. As.
EL MAR DE LOS SUEÑOS
Atardecer en el mar del sueño. Las nubes corrían sigilosas por el cielo, jugando a las escondidas con el viento. Las olas bailaban impetuosas para las estrellas que comenzaban a brillar como pequeños diamantes en un terciopelo teñido de bordó, rosa y turquesa. Poco a poco salía mirando expectante la Luna, aquella cuya blancura radiante ilumina con su candidez. Los peces saltaban libres en las aguas del mar de los sueños.
Fran, un pez pequeño muy particular, un soñador. Desde hace un tiempo comenzó a entrenarse en saltar cada vez más alto entre las olas por conseguir el logro de su gran sueño: despertar el interés, la mirada de la luna bella. Cada noche se esmeraba con profunda pasión y repetía convencido: -algún día, ella me verá desde allí arriba y me llamará por mi nombre ¡lo sé!
Sus amigos peces que lo acompañaban siempre se reían mucho de su insistente afirmación; pues sostenían que la luna jamás podría detener su mirada en un pequeño pez entre un gran cardumen y cientos de animales marinos que nadan por el mar.
Fran estaba tan enamorado de la luna que repetía cada noche, la misma rutina: saltaba entre las olas con ímpetu y desafiándose a sí mismo: -¡lo lograré! ¡La luna me observará con admiración! Y… ¡me llamará por mi nombre! ¡Así será! Reafirmaba su gran sueño, aquel que lo motivaba con pasión inagotable. Una noche, la luna llegó despacio hasta el centro del cielo y sonrió feliz, contemplando todo a su alrededor: las estrellas, nubes, barcos, gente, luces, faroles, golondrinas nocturnas, y animales del mar. De pronto llegó el cardumen dónde Fran era el pez que saltaba más alto entre el oleaje bravo que anticipaba una tormenta. El viento comenzó a soplar tan fuerte que corría las nubes. La luna se mostró preocupada, por tanto movimiento y algunos relámpagos que tronaban furiosos. Esta situación para Fran era más desafiante; y envistió con mayor esfuerzo sus saltos, sabía que esa era la noche dónde ocurriría algo importante. Fran, un pez color naranja que al entrenar durante el día se cargaba con la luz del sol sus escamas y al llegar la noche algo maravilloso se producía en él, luminiscencia. Esa noche tan rara, él se destacó en el mar oscuro, y en uno de los saltos, llamó la atención de la luna. La curiosidad por saber qué era esa pequeña línea naranja que se movía tan rápido en el mar; produjo que la luna comenzara a descender rápidamente. Se deslizaba a contra viento sin detenerse, a puro salto. Hasta que se encontró con la luna en el medio del mar, se detuvo admirado por su inmensa luz, sus ojitos quedaron maravillados.
La luna le preguntó: - buenas noches, ¿Cuál es tu nombre?
-Soy Fran, un pez soñador. Contestó entusiasmado
- Fran, ¡qué bien! Tienes sueños eso es divertido. Replicó la luna.
- Y ¡mucha pasión! Agregó Fran.
- Pasión. ¿Y para qué sirve la pasión?
- En el mar de los sueños, la pasión es el motor para lograrlos. Si deseo algo no me detengo. Contestó Fran airoso.
-Claro que ¡sí! El secreto está en ti. ¡No te detengas! Sigue creando nuevos sueños. Completó la luna. Así fue como desde aquella difícil e imprevista noche el gran sueño de Fran se cumplió. En el mar de los sueños se puede ver cómo cada noche los peces saltan felices entre las olas divertidas del mar. Y la luna contempla sonriente iluminando sus recorridos.
Sumérgete en él.
Viviana C. Vélez © todos los derechos reservados
LA ESTRELLA QUE SE REIA DE SI MISMA
Cierto día una estrella que brillaba intensamente en el cielo azul de una ciudad cualquiera, se descubrió en el reflejo del mar…
Cada noche como perfecta rutina, se contemplaba en el mar y orgullosa improvisaba muecas diferentes con su cara...-¡Jajajaja!...ahora ¡cara de enojada!....qué divertido!.. jejeje!...carita de asombro!....jijiji! ojitos chinos!...jojojo! cara de osoooo! Jujuju!...cara de susto!...y así cada noche creaba juegos y muchas risas con su reflejo en el gran mar…
Tanto se divertía y sus risas se dispersaban en el silencio de la noche…que al reír, destellos luminosos salían de sí y tanto resplandor continuo despertó la curiosidad de las demás estrellitas del lugar. Comenzaron a observarla con muchísima atención…
Decían:-¿Qué hace que despliega tanta alegría? ¿Cómo puede reír tanto estando sola? …
Todas pensaban y murmuraban… ¿Qué será que la divierte tanto…qué le provoca emoción y alegría? Sin embargo ninguna de las estrellas se atrevía a preguntarle. Sólo la miraban…e inevitablemente se contagiaban de sus risas, comenzaron a imitarla y disfrutaban la alegría…sonaban risas como ecos sin fin…
Fue así como cada noche en aquella ciudad cualquiera, con el mar de testigo; los peces también afectados por tantas risas y alegría desbordante…comenzaron a saltar para curiosear que sucedía allá arriba...en el cielo. Preguntaban:-¿de dónde vienen tantas risas? ¿Qué está pasando…? ¿Esta música es tarantela?…escuchen… Y sí efectivamente las risas eran tan armoniosas que sonaba a tarantela.
Jajajaja!-jejejeje!-jijijiji!-jojojojo!-jujujujuuuuu! Y así…causaba mucha emoción…alegría y ganas de danzar!...los peces, las estrellas de mar, los pulpos, las caracolas, y todos los seres que tenían vida , eran invadidos por esta melodía mágica de felicidad; saltaban y se balanceaban al ritmo musical…el impulso era tan fuerte que no tenía límites hasta el amanecer...Las noches habían cambiado en esa ciudad cualquiera…ya no eran las mismas.
La tarantela celestial de una estrella única y ocurrente transforma a cualquiera que visita esa ciudad. Tan sólo basta escuchar… que el cuerpo solito comienza ¡a danzar!...
Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados
¡Piedra libre!
Un pulpito se escondió,
el cangrejo lo buscó.Lo descubrió por sus risas.
-¡Piedra libre! afirmó
Y el cangrejo se enojó
Pulpito inquieto, rió
Y corriendo escapó.
-¿Quién me atrapa?
Con picardía desafió.
Cangrejo y estrellita,
dijeron a una voz;
- te atraparemos!
Corre, corre, veloz.
© Viviana Vélez todos los derechos reservados
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