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martes, noviembre 9

Feliz Luna

La luna contenta 
Cuenta las estrellas
Titilan y brillan 
Y llega a treinta.
 
Sigue atenta 
Cuenta que cuenta
Pero una gaviota 
Vuela alto y aletea.
 
Casi pierde la cuenta
Cuando llega a noventa.
Mira hacia el mar 
y detiene su contar.
 
Adela la ballena, 
En el agua se balancea,
Salpica a la luna, 
que la saluda atenta. 

¿Qué haces? Luna
¿Estás aburrida? 

Le pregunta Adela 
Cuento estrellas, 
Y voy por setecientas!
Contesta la Luna.
 
Son infinitas, 
le dice Adela. 
Difícil que tengas 
Un resultado a tu cuenta.
 
La Luna asombrada
se pone colorada, 
se ríe de pronto, 
y lo ilumina todo. 

Desde la tierra
admiran
a esta luna linda, 
blanca, redonda, 
que enamora.
 
©Viviana C. Vélez

Y también para disfrutarla en video, por mi canal de YouTube.





lunes, diciembre 21

Una sombra divertida

 Una sombra jugaba en la ventana, se estiraba, saludaba, subía, bajaba, se ensanchaba y achicaba. Con el viento bailaba y también era estatua.

Esa sombra llegaba por las tardes, en verano y por las mañanas, en invierno. A veces no llegaba y faltaba, yo la esperaba pero nada. Ella tenía sus asuntos y yo no preguntaba. 

Me alegraba verla disfrutar de su estadía. Era ella la sombra más linda.

Múltiples formas tomaba; estrella, flor, nube, helado, manzana, pelota, mariposa y hasta en corazón. Si precisamente eso llamado "creatividad” la caracterizaba. Una sombra fascinante.

Una mañana de mucho viento, fría y gris anunciaba  una gran tormenta que trajo mucha lluvia y destrucción; techos, nidos, antenas, árboles y plantas. Desde ese día no volví a ver a la sombra que alegre me acompañaba. Espere y espero cada día su regreso ¿Qué será de ella? ¿Por dónde andará? regalando piruetas, sorprendiendo a la vida y dibujando al azar.

© Viviana Vélez  todos los derechos reservados









ALEJO, EL CANGREJO


 

Alejo el cangrejo

es intrépido ,tierno

Toma sopa 

Y come 

fideos con queso

 

Comprometido y solidario

Le gusta el helado

De crema y bañado.

 

maneja la tablet 

Navega por redes

Estudia e investiga

Cuidando el ambiente.

 

Tiene su Facebook

Armó su Instagram 

Fomenta campañas

Para preservar el mar.

 

Busca en Google

Lee e- ebooks

Los  hábitos saludables

Nos hacen amables.

 

Alejo reclama

No arrojen residuos

Cuidemos nuestro hogar.

Recuerden: no contaminar.

 

Los ríos y lagos

Nuestra tierra 

es nuestro hogar.

 

 

Si todos juntos

Unimos esfuerzos

Seguro tendremos, 

un mundo mejor.

 

Seamos como Alejo

Sin esquivar el reciclado 

Avancemos trabajando

Con lo descartado.

 

 

Reutilizar es la clave

Y nunca es tarde,

Separar plásticos, 

Vidrios, papeles,

Cartón y metales.

 

Es una gran tarea,

Hacerla rutina 

Y de premio tendrás

Muchas sonrisas.

 

Alejo, te anima

Nunca desistas 

Amar nuestro planeta

Es amar la vida.

 

©Viviana C.Velez 

 

Realizado por 2do.grado "A" EPNº1 Julio A. Roca-Morón Pcia. Bs. As.

 

 

 

 

 

 



sábado, diciembre 19

ELENA LA CEBRA

Elena la cebra

se vistió de etiqueta

de blanco con rayas

Y muy perfumada.

 


Salió a trotar

Con elegante andar.

¿Adonde irá?

 

¿Será una fiesta?

¿Qué cosa buscará?

Y se fue lejos.

¿Cuándo volverá?

 

El atardecer llegó

y Elena regresó.

Con una flor en su oreja

y un sombrero en su cabeza.

 

La cebra Elena

mueve su melena

que brilla en la noche,

como destellos de estrellas.

 

Relinchos suaves 

se escuchan,

Y Elena responde,

con intensa ternura.

 

Septiembre es primavera.

Será que Elena

Tiene ¿un amor cebra ?

 Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados

 

 

 


 

 

 

 

 

EL MAR DE LOS SUEÑOS

 Atardecer en el mar del sueño. Las nubes corrían sigilosas por el cielo, jugando a las escondidas con el viento.  Las olas bailaban impetuosas para las estrellas que comenzaban a brillar como pequeños diamantes en un  terciopelo teñido de bordó, rosa y turquesa. Poco a poco salía mirando expectante la Luna, aquella cuya  blancura radiante ilumina con su candidez. Los peces saltaban libres en las aguas del mar de los sueños. 

Fran, un pez pequeño muy particular, un soñador. Desde hace un tiempo comenzó a entrenarse en saltar cada  vez más alto entre las olas por conseguir el logro de su gran sueño: despertar el interés, la mirada de la luna  bella. Cada noche se esmeraba con profunda pasión y repetía convencido: -algún día, ella me verá desde allí arriba y me llamará por mi nombre ¡lo sé! 

Sus amigos peces que lo acompañaban siempre se reían mucho de su insistente afirmación; pues sostenían  que la luna jamás podría detener su mirada en un pequeño pez entre un gran cardumen y cientos de animales  marinos que nadan por el mar. 

Fran estaba tan enamorado de la luna que repetía cada noche, la misma rutina: saltaba entre las olas con  ímpetu y desafiándose a sí mismo: -¡lo lograré! ¡La luna me observará con admiración! Y… ¡me llamará por mi  nombre! ¡Así será! Reafirmaba su gran sueño, aquel que lo motivaba con pasión inagotable. Una noche, la luna llegó despacio hasta el centro del cielo y sonrió feliz, contemplando todo a su alrededor:  las estrellas, nubes, barcos, gente, luces, faroles, golondrinas nocturnas, y animales del mar. De pronto llegó el  cardumen dónde Fran era el pez que saltaba más alto entre el oleaje bravo que anticipaba una tormenta. El  viento comenzó a soplar tan fuerte que corría las nubes. La luna se mostró preocupada, por tanto movimiento  y algunos relámpagos que tronaban furiosos. Esta situación para Fran era más desafiante; y envistió con  mayor esfuerzo sus saltos, sabía que esa era la noche dónde ocurriría algo importante. Fran, un pez color naranja que al entrenar durante el día se cargaba con la luz del sol sus escamas y al llegar la  noche algo maravilloso se producía en él, luminiscencia. Esa noche tan rara, él se destacó en el mar oscuro, y  en uno de los saltos, llamó la atención de la luna. La curiosidad por saber qué era esa pequeña línea naranja  que se movía tan rápido en el mar; produjo que la luna comenzara a descender rápidamente. Se deslizaba a  contra viento sin detenerse, a puro salto. Hasta que se encontró con la luna en el medio del mar, se detuvo  admirado por su inmensa luz, sus ojitos quedaron maravillados. 

La luna le preguntó: - buenas noches, ¿Cuál es tu nombre?  



-Soy Fran, un pez soñador. Contestó entusiasmado 

- Fran, ¡qué bien! Tienes sueños eso es divertido. Replicó la luna. 

- Y ¡mucha pasión! Agregó Fran. 

- Pasión. ¿Y para qué sirve la pasión? 

- En el mar de los sueños, la pasión es el motor para lograrlos. Si deseo algo no me detengo. Contestó Fran  airoso. 

-Claro que ¡sí! El secreto está en ti. ¡No te detengas! Sigue creando nuevos sueños. Completó la luna. Así fue como desde aquella difícil e imprevista noche el gran sueño de Fran se cumplió. En el mar de los sueños se puede ver cómo cada noche los peces saltan felices entre las olas divertidas del  mar. Y la luna contempla sonriente iluminando sus recorridos. 

Sumérgete en él.


Viviana C. Vélez © todos los derechos reservados


LA ESTRELLA QUE SE REIA DE SI MISMA

Cierto día una estrella que brillaba intensamente en el cielo azul de una ciudad cualquiera, se  descubrió en el reflejo del mar… 

Cada noche como perfecta rutina, se contemplaba en el mar y orgullosa improvisaba muecas  diferentes con su cara...-¡Jajajaja!...ahora ¡cara de enojada!....qué divertido!.. jejeje!...carita de  asombro!....jijiji! ojitos chinos!...jojojo! cara de osoooo! Jujuju!...cara de susto!...y así cada noche  creaba juegos y muchas risas con su reflejo en el gran mar… 

Tanto se divertía y sus risas se dispersaban en el silencio de la noche…que al reír, destellos  luminosos salían de sí y tanto resplandor continuo despertó la curiosidad de las demás estrellitas del  lugar. Comenzaron a observarla con muchísima atención… 



Decían:-¿Qué hace que despliega tanta alegría? ¿Cómo puede reír tanto estando sola? … 

Todas pensaban y murmuraban… ¿Qué será que la divierte tanto…qué le provoca emoción y  alegría? Sin embargo ninguna de las estrellas se atrevía a preguntarle. Sólo la miraban…e  inevitablemente se contagiaban de sus risas, comenzaron a imitarla y disfrutaban la  alegría…sonaban risas como ecos sin fin… 

Fue así como cada noche en aquella ciudad cualquiera, con el mar de testigo; los peces también  afectados por tantas risas y alegría desbordante…comenzaron a saltar para curiosear que  sucedía allá arriba...en el cielo. Preguntaban:-¿de dónde vienen tantas risas? ¿Qué está pasando…?  ¿Esta música es tarantela?…escuchen… Y sí efectivamente las risas eran tan armoniosas que  sonaba a tarantela. 

Jajajaja!-jejejeje!-jijijiji!-jojojojo!-jujujujuuuuu! Y así…causaba mucha emoción…alegría y ganas de  danzar!...los peces, las estrellas de mar, los pulpos, las caracolas, y todos los seres que tenían vida ,  eran invadidos por esta melodía mágica de felicidad; saltaban y se balanceaban al ritmo musical…el  impulso era tan fuerte que no tenía límites hasta el amanecer...Las noches habían cambiado en esa  ciudad cualquiera…ya no eran las mismas. 

La tarantela celestial de una estrella única y ocurrente transforma a cualquiera que visita esa  ciudad. Tan sólo basta escuchar… que el cuerpo solito comienza ¡a danzar!... 

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados




GRILLITOS ¡CRIC! ¡CRIC! ¡CRIC!






Llegaron tres grillitos saltando baldosas, esquivando zapatillas entre la gente, encontraron un lugar lleno de luces y colores, pisos brillantes y muchos sonidos: rueditas que van y vuelven, música, risas, conversaciones, Tip! Tip! Tip! Que se repiten, botellas que se chocan, bolsitas, ¡bidù! ¡Bidù! ¡si!... Alarmas  y tantos olorcitos diferentes que se dispersan por todos los rincones de ese gran lugar de colores. Un mundo para elegir con qué divertirse.
-¡Qué lugar más bonito! ¡me encanta! Dijo  Tami, uno de los grillitos con cara de admiración.
-Es un Supermercado, añadió  Leny  el grillo de mayor edad. – Aquí vamos a estar a resguardo del frio y la lluvia, y para comer nada nos faltará.
- Qué cálido lugar! Si! ¿Podemos quedarnos aquí para pasar la noche? ¿qué les parece? Preguntó Sele,  el grillo menor.
Al unísono respondieron Tami  Y  Leny: -¡Si! 
El plan era genial, hacía tanto frío allá afuera y ahí estaba tan perfecto. Pronto llegaría la noche
y ellos se deleitarían con su orquesta y la melodía nocturna se apoderaría del lugar.
Esa tarde los tres grillitos recorrieron todo el supermercado, las distintas y variadas góndolas,
esquivando carritos como también las pisadas de las personas y algunas cajas que de pronto
los repositores depositaban sin previo aviso en el suelo. Era para ellos una gran aventura de
saltos y risas.
Así transcurrieron las horas, poco a poco el lugar quedó con algunas personas, lo raro era que
las luces no empezaban a apagarse…y  aunque los grillitos miraban por las puertas de entrada
y salida del supermercado verificando que la noche estaba en su plena luna, algo raro sucedía allí.
-Es que ¿no apagan las luces en este sitio? Replicó con algo de mal humor, Tami.
-Parece que ¡no! Fíjate como no se detienen las personas, trabajan mucho y llegan otras para seguir
acomodando mercadería, limpiar y ordenar todo aquí. Contestó  Leny.
-Ay! Yo necesito la oscuridad para mi ¡cric! ¡Cric! ¡Cric! Para inspirarme. La melodía cricriana brota
en el silencio y la oscuridad, es la dulce compañía nocturna, mágica que logra milagros, pensamientos
y reflexiones.
-Y ¡a mí también! Replicó Sele.
Pero durante toda esa noche…las luces estuvieron prendidas hasta que nació el nuevo día,
y nuevamente la rutina del lugar prosiguió su camino.
Los tres grillitos saltaron,  Jugaron, descubrieron nuevos rincones misteriosos, no se detuvieron
divirtiéndose a pesar de no encontrar  la oscuridad que necesitaban para su ¡cric! ¡Cric!
La pasión por continuar a pesar de todo, provocó  que sin darse cuenta comenzaran ¡a criquear!
Al unísono lo tres grillitos invadieron aquella mañana en el supermercado ante la sorpresiva actitud
de silencio y comentarios de la gente del lugar.
-¡qué extraño es esto! ¿Grillos cantando a pleno  día?  Se escuchaba  que la gente decía.
-¡Qué melodía tan mágica! Exclamaban.
 Sucedía que los grillitos acompañaban armoniosamente la música que allí sonaba.
Increíble pero hermosa. 
¡Cric!… ¡cric!…¡cric!…no existen horarios. ¡Cric!…¡cric!…¡cric!… sin permiso, contra la rutina,
lo grandioso vive ¡Cric!…¡cric!…¡cric!…intensamente y se hace música. ¡Cric!… ¡cric!… ¡cric!…
Y esta es la historia de tres grillitos apasionados  que en un supermercado marcaron un cambio.
Grillos de día, que ya no son marrones; si los descubres…tienen colores amarillo, naranja y
en otra historia sabremos porqué.

¡Cric! ¡cric! ¡cric!

Viviana C. Vélez© todos los derechos reservados







EL GRAN CARACOL

En un jardín lleno de flores caminaba lentamente un Gran caracol orgulloso de su tamaño y  experiencia en huir rápidamente de problemas. Los insectos del lugar lo saludaban con mucho  respeto, reconocían su larga trayectoria en huidas y salvatajes de compañeros de aventuras.  

Al saludarlo, siempre acompañaban con un gesto con la mano y el dedo pulgar hacia arriba, a él le  gustaba mucho esa forma de saludar; asintiendo con sus antenas y una gran sonrisa respondía. 

Se deslizaba por todo tipo de pasto, planta, piedritas o elementos que se le presentara en su camino.  No existía nada camino que para él resultase difícil, le agradaban los desafíos. 

Una tarde de esas en que el sol pincela el cielo con sus matices anaranjados y las nubes toman  color rojizo, el gran caracol subía hacia la copa de un árbol entusiasmado por llegar a una cereza  deliciosa que durante una semana avistó saboreándose y soñando con el momento de disfrutar de  su exquisitez. Cuando le faltaba poco para llegar, llegó un pájaro carpintero. Con su pico filoso  comenzó a golpetear el tronco del árbol y a moverlo muy fuerte; el Gran caracol de a momentos  perdía el equilibrio, no lo tenía en sus planes. En un momento tan fuerte eran los golpecitos y  continuos, que finalmente provocaron su caída. Crash!...pum pum pam!...ay! zas! Al suelo y dentro  de su caparazón se resguardó, rápidamente se acercaron hormigas que desfilaban por allí, y una de  ellas le preguntó.- ¡hola! ¿Te encuentras bien? ¿Necesitas ayuda? El Gran caracol despacio y  dolorido se hamacó, logró darse vuelta, salir de su casita y responder:-¡hola! Si, algo de dolor, pero  ¡bien! ¡Jajajajaja! ¡Qué magnifica caída! ¡Jajajajajaja! Y las hormigas que allí estaban contagiadas  acompañaron su risa de tal forma que todos reían a carcajadas.  

Las hormigas felices de conocer un nuevo y tan simpático amigo lo invitaron a comer la especialidad  que la hormiga reina había preparado.  

Una de ellas le dijo al gran caracol:-Ahora eres nuestro amigo e invitado.  

Gran caracol respondió:-¡qué feliz que estoy! ¡Muchas gracias! Invitado ¿adónde? Y todas las hormigas al unísono respondieron:- a saborear ¡la gran torta de cerezas deliciosa! La cara de Gran caracol se transformó: sus antenas con ojitos felices brillaban, y su boca con  sonrisa inmensa, dijo:-¡Cerezas! Mmmm….si! allá ¡vamos! 

Y así todos juntos cantando una canción fueron al hormiguero con el tesoro dulce preferido de Gran  Caracol. 

Viviana Cristina Vèlez © todos los derechos reservados





Elefante Bru

Manzanitas dulces,

Maníes salados,

El elefante busca

Por todos lados.



Estira su trompa

Y juega a la ronda.

Levanta sus orejas,

 cuando juega a las carreras.


¡Bruu! ¡Bruu! Llama

A todos sus amigos.

Cuando tiene calor

Le gustan los baños,

de espuma, agua y jabón.


Saluda a doña araña,

Que prepara una gran tela

Será que Dante

¿danzará  en ella?

© Viviana Vélez  todos los derechos reservados

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