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martes, mayo 5

Pesca de concientización en el Río Paraná: residuos, riesgo ambiental y un gesto que transforma

Contaminación en el Río Paraná: residuos y riesgos ambientales en Puerto General Alvear, Entre Ríos.
Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios _residuos_ contaminación

En el Río Paraná, a la altura de Puerto General Alvear, una jornada de pesca en condiciones de crecida dejó al descubierto una problemática persistente: la contaminación en espacios naturales. 

La presencia de residuos, la aparición de fauna afectada y el hallazgo de un objeto inusual evidencian el impacto del descuido ambiental, mientras que una acción concreta de limpieza y el testimonio de una vecina alertan sobre los riesgos para el ecosistema y los animales domésticos.


El río nos decia

Bajaba crecido, espeso, con ese tono marrón que no deja ver el fondo pero lo dice todo. Arrastraba ramas, historias, restos. Como si alguien hubiera sacudido la memoria del agua. Llegamos sin saber que ese día no íbamos a pescar peces.

Primero fueron los cangrejos.

Dos. Aferrados, tensos, como si defendieran algo invisible.

Elvi los devolvió al agua con un gesto que no era solo cuidado… era respeto.

Después, el candado.

Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios _residuos oxidados_ contaminación

Pesado. Cerrado. Oxidado. Salió desde el fondo como si el río hubiera decidido entregarlo.

No protegía nada.

Solo conservaba la memoria de haber sido usado para impedir. Y entendimos, sin decirlo, que hay cosas que se hunden… pero no desaparecen. Pero el verdadero impacto no estaba en el agua.

Estaba en la orilla.

Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios_ plasticos_ contaminación

Bolsitas de nylon como banderas rendidas. Latas aplastadas. Restos sin historia ni vergüenza.

Un paisaje donde alguien pasó y eligió no cuidar. Entonces ocurrió lo más importante del día.

Elvi dejó la caña. Y empezó a recolectar:

Uno por uno. Sin ruido. Sin testigos.

Como quien repara algo que no rompió.

Como quién entiende que el mundo no mejora con discursos, sino con manos.

En medio de esa tarea, apareció una mujer.

Buscaba a su cachorra.

Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios _residuos_ peligro_ animales

Catalina.

Pequeña, mestiza, de pelaje brilloso, con un pretal azul Francia que destacaba como un trazo de cielo en movimiento. Media torpe, curiosa, profundamente cariñosa.

Su humana mamá lo dijo con claridad: debía estar atenta a todo lo que Catalina pudiera encontrar, porque lo que otros dejan puede ser peligro.

—Catalina… —llamó.

Y la cachorra, entre la curiosidad y el amor, eligió volver. Ahí, sin querer, se reveló una verdad incómoda: cuando el ambiente se descuida, la libertad se vuelve riesgo.

Detenerse y observar lo sucedido.

Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios _residuos_ contaminación

La escena ocurrida en la ribera del Río Paraná no es aislada. La acumulación de residuos en espacios naturales refleja prácticas que impactan directamente en el ambiente, la fauna y la vida cotidiana de quienes transitan estos lugares.

La acción de recoger lo que otros dejaron no es menor: es una forma concreta de intervención que recupera el valor de lo común y pone en evidencia que el cuidado ambiental no depende sólo de políticas, sino también de decisiones individuales.

Ese día no pescamos peces. Pero sacamos a la superficie algo más profundo: la diferencia entre pasar por un lugar o hacerse responsable de él.

Cuando el río también susurra historias

Hay escenas que no terminan cuando se escriben. Lo vivido en Puerto General Alvear encuentra eco en mi universo literario:

Nube, Sombra y el río que susurra

Nube_ sombra_ rio_ que_ susurra_ Viviana _Velez_ escritora

Un cuento sobre la memoria del agua y el cuidado de la naturaleza. Porque a veces el río no solo arrastra. También devuelve, muestra y enseña.

Podes leer el libro aquí, clickeá el enlace

Nube, Sombra y el rio que susurra Viviana Vélez ©


El río no cambia solo. Cambia cuando alguien decide hacerlo distinto.









sábado, noviembre 27

Chanchos y chanchitos

En un gran charco chapotea, contento un chancho.
El barro salpica para todos lados.
El chancho pequeño enojado también chapotea
en una batea con agua y un chapoteo grande se arma.
Llegan más chanchos al chiquero, a puro chapoteo de agua Y barro.
Chanchos y chanchitos. ¡Sanch, sanch! los llamas
y pronto vendrán todos los chanchos y chanchitos . 
Dejarán de chapotear, con chillidos y gruñidos responderán.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados



Eres

Llegué hasta aquí para perfumar y embellecer tus días.
Dulce melodía eres para mí y la letra de mi canción viva.
Aromas suaves, teñidos de colores, son mi pasión por ti.
La creación más bella, eres Tú
.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados



Tony un bichito audaz



Tony un bichito, de esos que son muy inquietos, saltones, pintorescos y provocadores. Un piojo rebelde y simpático; que disfruta escuchar conversaciones de todo tipo, siempre está muy atento, pues con volteretas circenses, salta de cabeza en cuerpos con cabellos, tanto de animales como humanos. Desde pequeño conoció distintos lugares y cuántos. Se mudó centenares de veces durante su pequeña vida, pues sólo con 3 añitos que para él representan más de lo que cualquiera de nosotros pudiera imaginar.
Tony siempre provocando molestia, pica que te pica cabecitas de niños de todas las edades, mamis, papis, tíos, abuelos y cuerpitos de perros, gatos, conejos, pollitos, palomas, loritos, hasta un día visitó a un gran oso,
pero esa es otra historia. Todo lo que se presentará con pelos era atrayente y muy tentador para Tony; cabellos rubios, canosos, pelirrojos o castaños, lacios o con rulos. Conocedor experimentado en saltos, descubría nuevos e interesantes lugares para vivir por un tiempo, piojito nómade. Cuando veía que se aproximaba la limpieza: champú, loción, spray y...peine fino. – ¡Ay! ¡Noooo! Porfis con el rastrillo ¡noooo!
Desalojo ¡no! El miedo se apoderaba de Tony y salía huyendo despavorido como un resorte.
El problema para Tony era el comienzo del invierno y pasar esos tiempos de tanto frío. Pues al llegar la noche si estaba en un animal y las uñas rascaban caía varias veces al piso helado y en la cabeza de algún niño, un peine o cepillo lo atrapaba y zas! Caía a cualquier sitio con agua, otra vez...el frío. Las rutinas son aburridas para Tony. Apasionado por los cambios rápidos, los imprevistos, las sorpresas que generan impulsos y
desafíos; crece, aprende a tomar decisiones a veces correctas otras desacertadas. Tony, el piojo audaz repite una frase que un algún día, escuchó del actor de una película: -“A veces se pierde para ganar y otras se gana
para perder” no se la olvidó nunca. En esa ocasión vivía en la cabeza medio calva de un abuelo aficionado al cine y al que le gustaba mucho escuchar y bailar el tango, aprendió muchos pasos y sacaba brillo a la parte
calva que hacía de pista, tiempos divertidísimos.
Ocurrió que en un verano de esos inolvidables por el calor bronceador del sol, en una playa llenísima de gente
de todos los tamaños, edades y colores; Tony saltaba de cabeza en cabeza pues sus patitas no soportaban las altas temperaturas. Por un instante... ¡ZAS! ¡ZAS! Cayó a la arena mojada. Justo escucha ¡Giiiiiiiiii! ¡Zas!
¡Pum! ¡Pam! Una gaviota despistada aterrizó.
-¡Ji, ji, ji! Sorry, perdono, perdón, digo ¡perdón! ¿Te lastimé pequeño? Dijo la gaviota políglota.
-Naaaa, para nada, ¡me asustaste! Y ¡cómo! Respondió Tony con carita de asombro.
-¡ja, ja, ja! No era mi intención. No te vi. ¡Ja, ja, ja, ja! Agregó la gaviota alegremente, aleteando para secar
sus alas, sacudiendo agua salada.
-¡Ey! Seré chiquito pero soy un ¡Piojo! Replicó Tony muy orgulloso.
-Un piojo ¿qué haces? Preguntó curiosa la gaviota.
-Soy un insecto, parásito, sin alas y mi especie es grande somos como 3.250 familias. Dijo Tony.
-¿Parásito? ¿Qué significa? Agregó la gaviota interesada en una palabra nueva.
-Eh jemm! Vivo picando y me alimento de la sangre de animalitos y humanos, como los mosquitos, pero me
quedo instalado en un lugar velludo o con plumas, hasta que... ¡chau! Me desalojan. Explicó Tony.
-¡Uy! Entonces, creo que se me hace ¡tarde! ¡Bye, bye! ¡Ciao! ¡Freilos! ¡au revoir! ¡Chaucitooo! contestó la gaviota muy nerviosa.
-¡ja, ja, ja! ¡Espera! no te vayas, que no te voy a hacer nada. Viste soy chiquito, pero peligroso ¡Jajajajajaja!
Agregó desafiante Tony.
-Yo soy más grande, no te tengo miedo, ¡Ji, ji. Ji, ji! Refutó la gaviota con actitud burlesca, mientras elevaba
sus alas.
-Dime ¿Cómo te llamas? ¿Adónde vas? Preguntó intrigado el piojo Tony.
-Soy Dana, una gaviota aventurera, amo volar, viajar, ser libre. Me voy a una fiesta en otra playa.
-¡Uy! ¡Qué lindoooo!...fiesta, luces, música, gente bailando, cabellos al viento... ¡me gusta!
¿Puedo ir con vos? Preguntó ansioso con ojitos brillantes Tony.
-¡Dale! Subí, pero... ¡ojito con picarme! ¡Vamos! Afirmó Dana y así emprendió un nuevo vuelo, esta vez
compartido.
Esa tarde Dana y Tony volaron por el mar y juntos disfrutaron la fiesta nocturna en la playa. 
La música motivaba el gran vuelo de Dana con giros elocuentes y mágicos. Tony frenético, entusiasmado por esa
fascinante noche, saltaba de cabeza en cabeza al ritmo musical.
Había comenzado una gran amistad. Llegaba el amanecer y estaban muy cansados, Dana y Tony encontraron la copa de una gran palmera para descansar.
Al día siguiente los rayos del sol despertaron a la gaviota Dana y al piojo Tony.
-Dana ¿podemos ser amigos? Y ¿viajar por siempre juntos? Preguntó el piojo entusiasmado.
-¡Sí! Claro, si ya somos amigos. Te cuento que vivo viajando de norte a sur, de sur a norte. Siempre en busca de recibir el verano. No me gusta el invierno. ¿A vos? Contestó Dana.
-¡Oh! Si, a mí también. Adoro el calorcito, volar, nuevos horizontes, conocer amigos, los desafíos y divertirme con todo lo que la vida regala. Respondió muy seguro Tony.
Así fue como un pequeño piojo audaz y Dana una gaviota soñadora emprendieron nuevas e inolvidables aventuras por los cielos y mares de las playas del mundo.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados




lunes, diciembre 21

LA MONA EVELINDA 🐒



La mona Evelinda 

es bailarina

con mucha destreza,

da miles de vueltas.


Se estira y danza

por toda la selva,

sobre palmeras

se balancea.


Entre liana y liana

se desplaza,

su mamá , la llama.

-¡Monita linda!

¡Ven para casa!


Evelinda contenta

hace una pirueta,

cae con gracia

Y  ríe a carcajadas.


Una torta de bananas.

-Aik ,ke,ki, ke,ki,ka

-¡muy rico está!

- ¡gracias! Mamá.


Evelinda abraza

a la mona mamá. 

Agradece, gira, 

y salta sin parar.


He aquí  la historia

de Evelinda la mona,

La única  que baila

con música selvática .


©Viviana C.Velez   todos los derechos reservados 

sábado, diciembre 19

ELENA LA CEBRA

Elena la cebra

se vistió de etiqueta

de blanco con rayas

Y muy perfumada.

 


Salió a trotar

Con elegante andar.

¿Adonde irá?

 

¿Será una fiesta?

¿Qué cosa buscará?

Y se fue lejos.

¿Cuándo volverá?

 

El atardecer llegó

y Elena regresó.

Con una flor en su oreja

y un sombrero en su cabeza.

 

La cebra Elena

mueve su melena

que brilla en la noche,

como destellos de estrellas.

 

Relinchos suaves 

se escuchan,

Y Elena responde,

con intensa ternura.

 

Septiembre es primavera.

Será que Elena

Tiene ¿un amor cebra ?

 Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados

 

 

 


 

 

 

 

 

FRANCIS Y UN NUEVO VUELO

Amanecía en la plaza Mitre, el sol comenzaba a estirar sus rayos suavemente sobre el cielo  inmenso con un gran bostezo despertaba al día nuevo. Así todas las aves desde los distintos lugares donde tuvieron sus sueños nocturnos recibían un  nuevo y delicioso amanecer.  

En la copa de unos de los álamos de esa plaza vivía Francis, un loro muy coqueto al que le gustaba  mucho mirarse en el agua que encontrara, charco, balde, fuente o vidrio; que reflejaran a modo de  espejo su propia imagen. Se admiraba con mucha atención y orgullo, pues sostenía en su  pensamiento que él era el más lindo y apuesto de todos los loros que existían en ese lugar. Las loritas elogiaban a Francis por el aspecto de sus alas brillantes verdes y amarillas, su pico muy  lustrado que reflejaban pequeños destellos del sol, sus ojitos negros con mirada muy interesante y  su forma tan ágil de volar, se llevaba todos los suspiros. 


Francis tenía muchos amigos pues también le gustaba conversar sobre diferentes temas: el tráfico,  los niños, las frutas, los juguetes, el tiempo, también le agravada escuchar historias de sus mayores,  le parecían muy útiles, decía siempre: - seguro que algo nuevo aprenderé. Y era así, pues las  experiencias narradas tenían aprendizajes valiosos. 

Cuando algún nuevo desafío se presentaba ante Francis hacía memoria y zas! Sabía resolver todo  tipo de situaciones. La frase preferida: “todo sucede por alguna razón” la repetía en el momento  justo, la había escuchado cuando era muy pequeño, el día que perdió a su papá en una tormenta de  verano y su mamá la decía mientras lloraba. Desde ese día se encargó que nada le faltara a su  mami y la cuidaba siempre, Francis quería que ella siempre estuviera orgullosa de tenerlo como hijo. Ocurrió que de pronto en ese amanecer tan cálido comenzaron a invadir el cielo, muchas nubes  grises y oscuras. El viento que repentinamente sacudía los árboles y plantas del lugar y todas las  aves volaban rápidamente a refugiarse de la gran tormenta que llegaba. 



Francis ayudó a su mami hasta un hueco del árbol y luego a otros amigos con sus pichones. Volaba  sin parar de un lado a otro. 

Una sábana que volaba sin rumbo por los aires atrapó a Francis que sin mediar movimiento por  esquivarla quedó atrapado, y cayó con un fuerte golpe al piso. Dos amigos vieron lo ocurrido y  rápidamente ayudaron a Francis, estaba muy lastimado y dolorido. Tenía golpes en un ojo y en una  de sus alas que no podía mover.  


Sus amigos lo llevaron hasta un lugar seguro y lo atendieron, trajeron a su mamá y luego de la  tormenta fueron hasta su casita en la copa del árbol más alto, el lugar de Francis. Poco a poco logró recuperarse hasta nuevamente poder salir en busca de un nuevo y mejor vuelo. Después de tanto tiempo, todas sus ansias y deseos por hacer aquello que le encantaba disfrutar:  volar sin medida ni límites, con giros, ascensos y descensos, bien alto hasta casi llegar al cielo.


Y en unos cuantos riiiiiiiiiiii, riiiiiiiiiiiiiiiiii, riiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, expresaba su inmensa alegría por su fantástico  nuevo vuelo. Desplegar sus alas al viento y dejarse llevar… 

Viviana Cristina Vèlez © todos los derechos reservados


LALIS, UNA LAGARTIJA SIN IGUAL

 

En una esquina peligrosa de Avenida Guido, vive una lagartija muy hábil y rápida, tiene su guarida en una alcantarilla que justo en la entrada tiene dos plantitas. Cuando alguien sea humano o animal pasa por allí, saben ciertamente que vive Lalis la lagartija más experimentada en velocidad de zona oeste, de una ciudad llamada Castelar donde se corren las carreras más famosas de lagartija y dónde el peligro automovilístico es mayor a lo conocido. 


Las calles están plenamente invadidas con automóviles de todos los tamaños y colores que confunden a las lagartijas que se desplazan con astucia y habilidad a toda hora esquivando peligros.Todos los sábados por la noche, al encenderse las lámparas y faroles de avenida Guido, acuden grupos de lagartijas a la plaza del lugar, llamada “Plaza del Puente” justo en el lugar ubicado entre la cancha de futbol y los aparatos de gym; allídónde un camino delimitado de cemento negro hace de pista de carrera para las lagartijas corredoras. 


En una de esas noches donde el rocío comienza tempranito a pintar con pequeñas gotitas todo. Estaban todos los animales, perros, gatos, pájaros, roedores e insectos del lugar, convocados para una de las carreras del día, para alentar a sus favoritas. 

Lalis se llevaba siempre todos los aplausos, pues era la ganadora invicta desde hacía más de tres años., según dicen: “corre siempre para alcanzar su meta, su sueño”; pareciera que tuviera efecto nitro pues redobla sus fuerzas para llegar exitosa y ser aclamada por sus fans, con mucho orgullo y

algo de altanería, pues de cierta manera se creía superior a sus compañeras. Algo ocurrió esa noche de carrera. Se alinearon, como siempre cinco lagartijas, entre ellas Lalis. A la voz de largada todas salieron velozmente disparadas con la adrenalina verde. 


Pasó cierto tiempo y cada una fue tomando un lugar de orden, como siempre ocurría Lalis a la cabeza en el primer puesto. Muy orgullosa cuando por un momento giró su cabeza hacia atrás, ella quería ver quién la estaría por alcanzar…Ahhh!...¡ops! ¡ay! ¡Ay!¡ay!¡ay!¡ay! pum…pum! Chas!...al piso rodando como una pelotita de tenis, afuera de la pista fue a parar Lalis, tropezó con sus mismas patitas. 

Casi todos los presentes se acercaron a Lalis, para saber si estaba lastimada, si se encontraba bien. Lalis muy decepcionada sólo decía:-Tranquilos amigos estoy bien, sólo triste por perder. Se incorporó con su cabeza inclinada y sus ojitos brillantes de angustia y vergüenza, camino hacia un costado de la pista y allí se quedó. La carrera prosiguió y llegaron el 1er. 2do 3er. Y 4to.puesto con sus premios ramos de yuyitos, menta y romero. Y una nuez caramelizada para la ganadora con su medalla respectiva. 

La lagartija Peris quién era amiga de Lalis, ella al recibir sus premios quiso que Lalis se los entregara; así que la llamaron coreando su nombre:-¡Lalis!, Lalis, Lalis! Y dejando la tristeza y la frustración por lo ocurrido en el piso, se levantó y corrió feliz acudiendo al llamado junto a su amiga Peris. Le dijo:-¡Aquí estoy! Y ¡estoy feliz! de estar a tu lado, en este bello momento. Peris muy contenta con su actitud le contestó:-Yo también al ver que le diste más importancia a la amistad que a lo que te ocurrió a ti. ¡Eres mi favorita! ¡Qué honor que seas quién me da el premio! Lalis respondió muy asombrada:- ¡festejemos! ¡Sí! ¡Arriba campeona! 

Y así fue como desde esa noche Lalis perdió su orgullo y aprendió a compartir los logros. Avenida Guido lugar de lagartijas corredoras, veloces y muy amigas. 

Viviana C. Vèlez © todos los derechos reservados


Elefante Bru

Manzanitas dulces,

Maníes salados,

El elefante busca

Por todos lados.



Estira su trompa

Y juega a la ronda.

Levanta sus orejas,

 cuando juega a las carreras.


¡Bruu! ¡Bruu! Llama

A todos sus amigos.

Cuando tiene calor

Le gustan los baños,

de espuma, agua y jabón.


Saluda a doña araña,

Que prepara una gran tela

Será que Dante

¿danzará  en ella?

© Viviana Vélez  todos los derechos reservados

Y...😊si querés podes ver y escuchar el video en YouTube

miércoles, diciembre 16

LA GATA MALENA

 

La gata Malena 

salta y trepa 

por jardines y tejados, 

anda por todos lados. 

Maúlla algo raro. 

Siempre entona tangos. No es chiste, 

te lo afirmo. 

Rogelio su dueño. 

Le pone moño y sombrero. Le dice:- Malena 

Y ella escucha atenta. 

Al compás del dos por cuatro suena el bandoneón, 

es la cumparsita 

que a Malena la invita. 

Esta noche estrellada 

Malena la gata 

a puro maullidos, 

presentará una milonga. 

¡No te la pierdas! 

a medianoche, a puro tango a la más linda del barrio. 

©Viviana C. Vélez


GATITO TOTO

Un día desolado 

Todo quedó 

-Qué sucedió 

Preguntó Toto. 

Muchas casas 

Muchos aromas 

Pizzas, panes, tortas. 

Un virus raro 

Covid-19 lo llamaron enfermó y contagió Dañó y provocó dolor. 

Toto encontró 

A los seres humanos A todos aislados. 

Caminó por las calles, Por balcones y terrazas. Visitando a muchos Consolando y mimando. 

El tiempo avanzó 

Y todo cambió 

Ahora llevan barbijos Cuidándose del virus. 

Toto regala maullidos, Es de muchos, 

Es de todos. 

Toto es amigo 

De grandes y chicos. Salta y trepa 

Buscando abuelas. 

Una rica leche, 

Variadas galletitas Manos con caricias Con alegría lo esperan. ©Viviana C.Velez