viernes, mayo 1

Día del Trabajador: el valor del trabajo, la dignidad y las historias que lo sostienen

En este 1 de mayo, el Día del Trabajador nos invita a mirar más allá de las tareas diarias para reconocer el valor del trabajo, la dignidad que lo sostiene y las historias invisibles que lo hacen posible.

Cada oficio, vocación y esfuerzo cotidiano forman parte de una construcción colectiva que no solo impulsa la vida social, sino que también resguarda derechos conquistados y abre caminos hacia un futuro más justo.

Porque detrás de cada tarea hay una historia, y en cada historia habita una lucha, un sueño y una esperanza.

Reconocer el valor del trabajo es también defender la dignidad de quiénes lo hacen posible.

Hablamos de trabajo, también implica dignidad. Y no como una idea lejana, sino como una experiencia concreta, cotidiana, que define cómo se vive y se reconoce cada tarea.

Trabajar con dignidad no es un ideal abstracto ni una frase bonita para discursos: es una condición real.

Implica que el trabajo no humilla, no precariza, no invisibiliza. Que no reduce a la persona a una función, sino que reconoce su humanidad entera.

Significa poder desarrollar una tarea en condiciones justas: con un ingreso acorde, respeto, derechos garantizados y con un entorno donde la voz no sea silenciada.

Es saber que el esfuerzo tiene sentido, que no se abusa de la necesidad y que el tiempo de vida no se diluye sin reconocimiento.

Pero también hay una dimensión más profunda, casi silenciosa: la dignidad aparece cuando alguien puede decir “esto que hago vale”, cuando el trabajo no sólo sostiene la vida material, sino también la identidad, el propósito y la pertenencia.

No hay dignidad cuando hay miedo constante, cuando el desgaste es norma o cuando el reconocimiento es excepción.

Sí la hay cuando existe la posibilidad de crecer, de ser escuchado, habitar el trabajo sin perderse a uno mismo.

Y hay una verdad que incomoda, pero ordena: la dignidad laboral no depende solo de la voluntad individual.

Es una construcción colectiva, histórica, que se defiende y se actualiza todos los días.

Porque trabajar con dignidad no debería ser un privilegio.

Debería ser el punto de partida.

Pasión para hacer, compromiso para sostener y dignidad para no olvidar que todo trabajo merece valor.

Viviana Vélez © todos los derechos reservados 


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miércoles, abril 29

Cuando los libros llaman y las puertas se abren

Crónica institucional sobre un hallazgo bibliográfico y una jornada de encuentros en el CIIE de Morón, espacio de formación docente, intercambio y construcción colectiva de saberes.

Hay días en que el trabajo cotidiano se vuelve escena.

Y sin previo aviso, lo habitual adquiere un espesor distinto, como si algo o alguien decidiera dejar una señal.

En el marco de tareas de reorganización y selección de materiales de la Biblioteca, junto a la directora del CIIE, nos encontramos revisando libros destinados al reciclado. Entre ellos, emergió un ejemplar que detuvo el ritmo de la jornada: La razón de mi vida - Eva Perón,  edición de 1951, con una dedicatoria manuscrita que aún conservaba la calidez de su destinataria.

El hallazgo no fue solo bibliográfico. Fue simbólico.

Un libro que alguna vez fue leído, regalado, atesorado… volvía a ser visto.

Al retirarme del establecimiento, la escena continuó desplegándose con una serie de encuentros inesperados. Un antiguo compañero del grupo de jóvenes de la iglesia, a quien no veía desde hacía más de dos décadas, me reconoció y me nombró. Detuve mi marcha y reconocí en su rostro nombre y apellido: allí intercambiamos dialogo sobre nuestras familias, nuestros hijos y logros reconociendo la importancia del sostén y guia de Dios, el hacedor de caminos.

Minutos después, otro cruce: una ex compañera de la tecnicatura en comunicación, Ayelén, jefa de prensa, quien se encontraba acompañando a Martín Sabbatella en el marco de una nota periodística. El saludo fue inmediato y, casi sin pensarlo, surgió la invitación a conocer el CIIE y a su directora.

La respuesta fue generosa y cálida.

El recorrido se transformó en intercambio, en escucha, mirada compartida sobre el valor de los espacios dedicados a la formación docente, la producción de conocimiento y la construcción colectiva de saberes, los proyectos en curso y a largo plazo. En ese marco, el libro hallado volvió a cobrar protagonismo: fue mostrado, comentado, fotografiado. Una pieza de 75 años, cargada de historia, conectando pasado y presente en un mismo gesto.

La jornada cerró con agradecimientos y la certeza de haber transitado algo más que una sucesión de hechos.

A veces, sin anunciarse, el tiempo decide ordenarse de otro modo. El pasado regresa en forma de libro y de nombre pronunciado; el presente se afirma en cada gesto que abre puertas y construye encuentro; y el futuro, silencioso pero firme, comienza a insinuarse en cada vínculo que se reactiva y en cada historia que vuelve a ponerse en circulación.

Porque cuando la memoria encuentra lugar, la palabra se vuelve puente. Y es allí, en ese punto exacto donde todo se enlaza y el trabajo cotidiano deja de ser rutina para convertirse en sentido.

CIIE Morón como espacio de formación docente y encuentro, continúa abriendo sus puertas a la construcción colectiva de saberes y al diálogo que fortalece las prácticas educativas.

La razón de mi vida - Eva Perón

Viviana Vélez junto a Martin Sabatella y Vanesa Depaoli directora CIIE Morón

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martes, abril 21

Escribir el camino, una alegría que hoy toma forma en la Sociedad Argentina de Escritores SADE

Viviana Vélez escritora - SADE 

Hay cosas que no pasan de un día para el otro. Se van tejiendo en silencio, entre cuadernos, aulas, palabras dichas y otras que esperan su momento. 

Hace tiempo que escribo. En distintos formatos, en distintos espacios, con distintas voces. Pero siempre con la misma certeza: la palabra es un lugar donde habitar.

Hoy quiero compartir una alegría que me acompaña: ser socia activa de la Sociedad Argentina de Escritores. Y en este paso hay algo que me emociona especialmente: ser parte de un espacio que ha sido recorrido por escritores y escritoras de renombre, cuyas obras formaron parte de mis lecturas, formación y de algún modo, también de mi manera de mirar y decir el mundo.

Pensar que esas voces, que alguna vez leí con admiración, también habitaron este mismo ámbito, le da a este momento un sentido más profundo. Es una continuidad, un hilo que une lectura, aprendizaje y creación.

Una forma de seguir caminando, abrir nuevas puertas, encontrarme con otros y otras que también creen en el valor de lo que se escribe y se comparte. 

Mi recorrido siempre estuvo ligado a la educación,  literatura infantil y  comunicación; a esos espacios donde la palabra no solo dice, sino que construye, acompaña y deja huella. Por eso este paso tiene sentido y significado. Porque no es solo un nombre en una lista, es parte de una historia que sigue creciendo.

Y sigo escribiendo, creando, aprendiendo. Con la convicción de que cada palabra, cuando encuentra su lugar, también encuentra a quien la necesita.


lunes, abril 20

Crear en red: del cuento al aula, una trama compartida

Cuando la literatura deja de ser solo palabra y se transforma en objeto, en juego y en experiencia, algo nuevo sucede.

Este espacio nace del encuentro: entre historias que buscan expandirse y manos que saben darles forma, con mirada pedagógica, sensibilidad estética y compromiso.

Crear en red es abrir caminos donde el aula se enriquece, la imaginación se materializa y cada recurso se vuelve una invitación a aprender, explorar y sentir. ✨

Gracias @rinconcreativo IG por sumarse a seguir creando recursos didácticos. 
Siempre hay lugar para seguir creando ✨✨✨




miércoles, abril 8

Viviana Vélez, escritora: una nueva etapa tras la Declaración de Interés Educativo

Hay momentos que no hacen ruido, pero marcan un comienzo.

Hoy recibí la Declaración de Interés Educativo de mis obras literarias, en un encuentro en el Consejo Escolar de Morón junto a su presidenta, Mabel Mesa, y el secretario Agustín Pérez Lingiardi.

Fui recibida con cordialidad y afecto, en un clima que puso en valor no solo el reconocimiento, sino también el camino recorrido.

Agradecí el valor del compromiso cumplido y, en ese mismo gesto, compartí un ejemplar de mi reciente fanzine “Palabras que llegan a tu corazón”, donde reúno fragmentos literarios que forman parte de mi universo como escritora.

La conversación fue breve, pero significativa. Surgieron palabras sobre mi regreso al CIIE, un espacio que elijo y que hoy vuelve a abrazar mi tarea. Escuchar la valoración hacia mi trabajo allí fue, también, una forma de confirmación de decisiones.

Me fui con una alegría serena. Con la sensación de que algo se ordena, de que los caminos encuentran su cauce.

Y con la pasión intacta para continuar construyendo proyectos donde la literatura de autoría, infancia y comunicación se entrelazan como forma de habitar la educación. Leer crea nuevos escenarios que habilitan la palabra y escucha de todas las voces.


Este momento no es solo un reconocimiento: es el inicio de una nueva etapa.


Viviana Vélez recibiendo la Declaración de Interés Educativo





miércoles, abril 1

Palabras que llegan a tu corazón ©

Lanzamiento 2026

Fanzine Palabras que llegan a tu corazón.

Proyecto creado para acompañar y abrazar con lecturas de autoría.

Primera entrega para lectores de la Biblioteca del Hospital oncológico Marie Curie 

Gracias a Estefanía🤗 por compartirme su motivación y ser parte del Gran trabajo y compromiso.

¿Cómo es y qué propone? Escaneá el QR y podrás descubrirlo en mi perfil de IG



Si te interesa leerlo o compartirlo en tu Institución y Organismo con acceso a la lectura, completá el formulario de contacto que está en solapa de este blog o bien mensaje al IG. 


 


miércoles, marzo 25

Escribir: donde el decir comienza

Escena de cuidado silencioso

Hay días en los que la escritura pasa por otros caminos. Sucede en ese territorio sutil donde alguien habla y otro decide, verdaderamente, escuchar.
Y en ese reconocimiento aparece una primera claridad: lo que parecía un nudo comienza a aflojarse. Nadie lo desata, pero al ser escuchado, deja de apretar.
La escucha habilita sin invadir, acompaña sin imponer, sostiene sin dirigir.
Abre una puerta interna, una posibilidad de mirarse distinto, nombrar lo que antes era apenas una sensación difusa.
Tal vez por eso pienso que escuchar también es una forma de escribir.
Una escritura compartida, que sucede con el otro; deja huella invisible y transforma. Devuelve algo esencial: la propia voz
Y cuando una voz vuelve a sí misma, aunque sea apenas, ya se ha movido de lugar.

Los cuadernos permanecen cerrados,
las palabras todavía buscan su forma. Y sin embargo, algo se escribe.

Escuchar con atención y empatía implica correrse del centro, suspender las propias urgencias y crear espacio. Lugar para lo que llega desordenado, para lo que duele,
para lo que aún carece de forma. En ese espacio, algo empieza a transformarse.

La palabra, cuando encuentra un cauce sin interrupciones ni juicios, se acomoda. 
Respira. Se reconoce.


Viviana Vélez © todos los derechos reservados