sábado, mayo 2

Cuando los libros siguen caminando: el legado lector y la comprensión lectora en la formación docente

Una experiencia real que invita a repensar el hábito lector, la comprensión lectora y el valor de una biblioteca viva en la formación docente.

El valor del gesto: cuando el conocimiento se comparte.
Hay bibliotecas que guardan silencio y hay otras que respiran.
Esta semana, en el Centro de Información e Investigación Educativa, en Morón, ocurrió algo que vuelve a recordarnos  que propician las bibliotecas pedagógicas: un vecino de 95 años, Edgar, llegó con sus libros. No como quien se desprende de objetos, sino como quien confía una parte de su historia.

Un gesto que trasciende el tiempo.

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Adulto mayor dona libros para promover la lectura y la comprensión lectora en docentes

Edgar, trajo colección de diccionarios, historia del arte, recortes periodísticos cuidadosamente trabajados en su juventud. Cada página llevaba marcas: subrayados, notas, preguntas, ideas. No eran libros intactos. Eran libros vividos. Y allí aparece una diferencia fundamental en las prácticas de lectura.

Leer no es acumular: es dialogar con los textos

El hábito lector no se construye desde la acumulación, sino desde el vínculo.

Leer es entrar en conversación con el texto:

  • preguntar
  • cuestionar
  • relacionar
  • escribir al margen
  • volver sobre lo leído
Comprensión lectora _docentes_ lectura _ Biblioteca pedagógica

Es, en definitiva, pensar con otros. Cuando un lector subraya, anota o dibuja, no interviene el libro: lo continúa, con lo propio.

Este tipo de prácticas fortalece la comprensión lectora en la formación docente, permitiendo que la lectura sea una experiencia activa y significativa.


Formar lectores críticos en la formación docente

En tiempos donde la información circula de manera vertiginosa, la comprensión lectora se vuelve una herramienta central. No alcanza con leer: es necesario interpretar, posicionarse y construir una mirada propia.

Los materiales que Edgar decidió proyectar son, en ese sentido, profundamente pedagógicos. No sólo por su contenido, sino por lo que muestran: que el conocimiento se construye en proceso, las ideas se elaboran, corrigen y  amplían.

Cada recorte periodístico trabajado, como cada anotación al margen, es una invitación a formar lectores que no repitan… sino que piensen.

Libros que no se guardan: se comparten.

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Libros de historia del arte y diccionarios utilizados para promover el hábito lector y la comprensión lectora

El valor del gesto: del objeto al conocimiento compartido

Edgar recibió una oferta para vender sus libros, pero eligió otro destino. Decidió que no fueran mercancía, sino puentes. Que no quedaran guardados, sino en uso pedagógico.

Que no cerraran una historia, sino que abrieran muchas.

En sus palabras y emoción, hay una certeza que interpela a toda la comunidad educativa: lo valioso no se guarda para siempre, se ponen en movimiento para que trascienda en el tiempo.

Una biblioteca viva: espacio dinámico de aprendizaje

Este gesto nos invita a repensar la biblioteca como un espacio activo dentro de la formación docente.

No como un lugar estático, donde los libros se alinean en silencio y el tiempo deposita polvo sobre ellos como si fueran recuerdos detenidos. Sino como una biblioteca viva, donde los libros: circulan, se leen, se intervienen, se comentan y se transforman.

Una biblioteca habitada, donde cada lector deja una huella y construye conocimiento.

Libros que no se apilan: se viven

Un libro cerrado durante años puede conservarse. Pero un libro leído… se multiplica.

Cuando pasa de mano en mano, despierta preguntas,  invita a escribir, se convierte en experiencia, deja de ser objeto para transformarse en acontecimiento pedagógico.

Eso es lo que hoy Edgar vuelve a enseñarnos.

Para seguir pensando sobre el hábito lector

Tal vez el verdadero legado no esté en los libros en sí, sino en lo que hacemos con ellos.

En cómo los abrimos, habitamos y cómo los compartimos. Porque, al final, una biblioteca cobra sentido cuando alguien entra… y decide que esa historia también puede ser suya.

En su mirada serena, en su sonrisa agradecida y en sus manos que buscaron las mías, entendí que no era solo una entrega, sino un acto de confianza: la certeza de que su legado seguirá vivo, caminando en otros docentes y multiplicando propósitos en las generaciones venideras.

© Viviana Vélez – 2026

Todos los derechos reservados



viernes, mayo 1

Día del Trabajador: el valor del trabajo, la dignidad y las historias que lo sostienen

En este 1 de mayo, el Día del Trabajador nos invita a mirar más allá de las tareas diarias para reconocer el valor del trabajo, la dignidad que lo sostiene y las historias invisibles que lo hacen posible.

Cada oficio, vocación y esfuerzo cotidiano forman parte de una construcción colectiva que no solo impulsa la vida social, sino que también resguarda derechos conquistados y abre caminos hacia un futuro más justo.

Porque detrás de cada tarea hay una historia, y en cada historia habita una lucha, un sueño y una esperanza.

Reconocer el valor del trabajo es también defender la dignidad de quiénes lo hacen posible.

Hablamos de trabajo, también implica dignidad. Y no como una idea lejana, sino como una experiencia concreta, cotidiana, que define cómo se vive y se reconoce cada tarea.

Trabajar con dignidad no es un ideal abstracto ni una frase bonita para discursos: es una condición real.

Implica que el trabajo no humilla, no precariza, no invisibiliza. Que no reduce a la persona a una función, sino que reconoce su humanidad entera.

Significa poder desarrollar una tarea en condiciones justas: con un ingreso acorde, respeto, derechos garantizados y con un entorno donde la voz no sea silenciada.

Es saber que el esfuerzo tiene sentido, que no se abusa de la necesidad y que el tiempo de vida no se diluye sin reconocimiento.

Pero también hay una dimensión más profunda, casi silenciosa: la dignidad aparece cuando alguien puede decir “esto que hago vale”, cuando el trabajo no sólo sostiene la vida material, sino también la identidad, el propósito y la pertenencia.

No hay dignidad cuando hay miedo constante, cuando el desgaste es norma o cuando el reconocimiento es excepción.

Sí la hay cuando existe la posibilidad de crecer, de ser escuchado, habitar el trabajo sin perderse a uno mismo.

Y hay una verdad que incomoda, pero ordena: la dignidad laboral no depende solo de la voluntad individual.

Es una construcción colectiva, histórica, que se defiende y se actualiza todos los días.

Porque trabajar con dignidad no debería ser un privilegio.

Debería ser el punto de partida.

Pasión para hacer, compromiso para sostener y dignidad para no olvidar que todo trabajo merece valor.

Viviana Vélez © todos los derechos reservados 


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miércoles, abril 29

Cuando los libros llaman y las puertas se abren

Crónica institucional sobre un hallazgo bibliográfico y una jornada de encuentros en el CIIE de Morón, espacio de formación docente, intercambio y construcción colectiva de saberes.

Hay días en que el trabajo cotidiano se vuelve escena.

Y sin previo aviso, lo habitual adquiere un espesor distinto, como si algo o alguien decidiera dejar una señal.

En el marco de tareas de reorganización y selección de materiales de la Biblioteca, junto a la directora del CIIE, nos encontramos revisando libros destinados al reciclado. Entre ellos, emergió un ejemplar que detuvo el ritmo de la jornada: La razón de mi vida - Eva Perón,  edición de 1951, con una dedicatoria manuscrita que aún conservaba la calidez de su destinataria.

El hallazgo no fue solo bibliográfico. Fue simbólico.

Un libro que alguna vez fue leído, regalado, atesorado… volvía a ser visto.

Al retirarme del establecimiento, la escena continuó desplegándose con una serie de encuentros inesperados. Un antiguo compañero del grupo de jóvenes de la iglesia, a quien no veía desde hacía más de dos décadas, me reconoció y me nombró. Detuve mi marcha y reconocí en su rostro nombre y apellido: allí intercambiamos dialogo sobre nuestras familias, nuestros hijos y logros reconociendo la importancia del sostén y guia de Dios, el hacedor de caminos.

Minutos después, otro cruce: una ex compañera de la tecnicatura en comunicación, Ayelén, jefa de prensa, quien se encontraba acompañando a Martín Sabbatella en el marco de una nota periodística. El saludo fue inmediato y, casi sin pensarlo, surgió la invitación a conocer el CIIE y a su directora.

La respuesta fue generosa y cálida.

El recorrido se transformó en intercambio, en escucha, mirada compartida sobre el valor de los espacios dedicados a la formación docente, la producción de conocimiento y la construcción colectiva de saberes, los proyectos en curso y a largo plazo. En ese marco, el libro hallado volvió a cobrar protagonismo: fue mostrado, comentado, fotografiado. Una pieza de 75 años, cargada de historia, conectando pasado y presente en un mismo gesto.

La jornada cerró con agradecimientos y la certeza de haber transitado algo más que una sucesión de hechos.

A veces, sin anunciarse, el tiempo decide ordenarse de otro modo. El pasado regresa en forma de libro y de nombre pronunciado; el presente se afirma en cada gesto que abre puertas y construye encuentro; y el futuro, silencioso pero firme, comienza a insinuarse en cada vínculo que se reactiva y en cada historia que vuelve a ponerse en circulación.

Porque cuando la memoria encuentra lugar, la palabra se vuelve puente. Y es allí, en ese punto exacto donde todo se enlaza y el trabajo cotidiano deja de ser rutina para convertirse en sentido.

CIIE Morón como espacio de formación docente y encuentro, continúa abriendo sus puertas a la construcción colectiva de saberes y al diálogo que fortalece las prácticas educativas.

La razón de mi vida - Eva Perón

Viviana Vélez junto a Martin Sabatella y Vanesa Depaoli directora CIIE Morón

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martes, abril 21

Escribir el camino, una alegría que hoy toma forma en la Sociedad Argentina de Escritores SADE

Viviana Vélez escritora - SADE 

Hay cosas que no pasan de un día para el otro. Se van tejiendo en silencio, entre cuadernos, aulas, palabras dichas y otras que esperan su momento. 

Hace tiempo que escribo. En distintos formatos, en distintos espacios, con distintas voces. Pero siempre con la misma certeza: la palabra es un lugar donde habitar.

Hoy quiero compartir una alegría que me acompaña: ser socia activa de la Sociedad Argentina de Escritores. Y en este paso hay algo que me emociona especialmente: ser parte de un espacio que ha sido recorrido por escritores y escritoras de renombre, cuyas obras formaron parte de mis lecturas, formación y de algún modo, también de mi manera de mirar y decir el mundo.

Pensar que esas voces, que alguna vez leí con admiración, también habitaron este mismo ámbito, le da a este momento un sentido más profundo. Es una continuidad, un hilo que une lectura, aprendizaje y creación.

Una forma de seguir caminando, abrir nuevas puertas, encontrarme con otros y otras que también creen en el valor de lo que se escribe y se comparte. 

Mi recorrido siempre estuvo ligado a la educación,  literatura infantil y  comunicación; a esos espacios donde la palabra no solo dice, sino que construye, acompaña y deja huella. Por eso este paso tiene sentido y significado. Porque no es solo un nombre en una lista, es parte de una historia que sigue creciendo.

Y sigo escribiendo, creando, aprendiendo. Con la convicción de que cada palabra, cuando encuentra su lugar, también encuentra a quien la necesita.


lunes, abril 20

Crear en red: del cuento al aula, una trama compartida

Cuando la literatura deja de ser solo palabra y se transforma en objeto, en juego y en experiencia, algo nuevo sucede.

Este espacio nace del encuentro: entre historias que buscan expandirse y manos que saben darles forma, con mirada pedagógica, sensibilidad estética y compromiso.

Crear en red es abrir caminos donde el aula se enriquece, la imaginación se materializa y cada recurso se vuelve una invitación a aprender, explorar y sentir. ✨

Gracias @rinconcreativo IG por sumarse a seguir creando recursos didácticos. 
Siempre hay lugar para seguir creando ✨✨✨




miércoles, abril 8

Viviana Vélez, escritora: una nueva etapa tras la Declaración de Interés Educativo

Hay momentos que no hacen ruido, pero marcan un comienzo.

Hoy recibí la Declaración de Interés Educativo de mis obras literarias, en un encuentro en el Consejo Escolar de Morón junto a su presidenta, Mabel Mesa, y el secretario Agustín Pérez Lingiardi.

Fui recibida con cordialidad y afecto, en un clima que puso en valor no solo el reconocimiento, sino también el camino recorrido.

Agradecí el valor del compromiso cumplido y, en ese mismo gesto, compartí un ejemplar de mi reciente fanzine “Palabras que llegan a tu corazón”, donde reúno fragmentos literarios que forman parte de mi universo como escritora.

La conversación fue breve, pero significativa. Surgieron palabras sobre mi regreso al CIIE, un espacio que elijo y que hoy vuelve a abrazar mi tarea. Escuchar la valoración hacia mi trabajo allí fue, también, una forma de confirmación de decisiones.

Me fui con una alegría serena. Con la sensación de que algo se ordena, de que los caminos encuentran su cauce.

Y con la pasión intacta para continuar construyendo proyectos donde la literatura de autoría, infancia y comunicación se entrelazan como forma de habitar la educación. Leer crea nuevos escenarios que habilitan la palabra y escucha de todas las voces.


Este momento no es solo un reconocimiento: es el inicio de una nueva etapa.


Viviana Vélez recibiendo la Declaración de Interés Educativo





miércoles, abril 1

Palabras que llegan a tu corazón ©

Lanzamiento 2026

Fanzine Palabras que llegan a tu corazón.

Proyecto creado para acompañar y abrazar con lecturas de autoría.

Primera entrega para lectores de la Biblioteca del Hospital oncológico Marie Curie 

Gracias a Estefanía🤗 por compartirme su motivación y ser parte del Gran trabajo y compromiso.

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