sábado, mayo 16

Historias que abrazan y Vuelo Mensaje

El próximo jueves 21 de mayo comparto “Historias que abrazan” en la EP N°100 de Morón 💫

Una propuesta que une narración, arte y emoción, en el marco de Leer en Comunidad 2026.

Me gusta pensar estos encuentros como espacios donde la literatura deja de ser solo lectura y se la vivencia.

También se realizará la Presentación del libro  "Vuelo Mensaje" sobre el relato de experiencias vividas con una mariposa e ilustraciones realizadas por estudiantes del 1er y 2do. Ciclo.

Gracias🩷 Directora y Bibliotecaria por la invitación y por seguir habilitando espacios de juego, imaginación y encuentro con la palabra.

Flyer_EP 100_Viviana _Velez


#LeerEnComunidad

#ExperienciaDeAutor

#LiteraturaInfantil

#MorónLee

#VivianaVélezescritora

domingo, mayo 10

La obra que aún se está escribiendo


A veces el contexto no acompaña. A veces parece que todo falta.

Y ahí aparecen las tres opciones: conformarse, resignarse… o moverse.

Cuando hay una visión, no alcanza con imaginar. Hay que accionar. Llamar. Golpear puertas. Pedir ayuda. Tender redes. Sostener el paso aunque el suelo sea incierto.

Y esperar… pero no de cualquier manera: con paciencia activa, con firmeza interna, con resistencia que no se rinde.

Porque aunque se escuche “es imposible”, “no es el momento”, “no hay condiciones”, hay algo que trasciende los límites visibles: lo extraordinario, lo inesperado, lo que irrumpe como milagro en medio de lo cotidiano.

Los tiempos no son iguales para todos. Hay quienes saben esperar sin abandonar la dirección de sus sueños.

Nada es imposible para Dios. Y esa certeza no solo consuela: impulsa, ordena, sostiene.

Lo que para algunos es utopía, para otros es obra en proceso. Una construcción que no se detiene aunque avance lento.

Porque todo ayuda a bien para quienes creen, confían y caminan con la convicción de que lo imposible, a veces, solo está esperando ser intentado una vez más.

Viviana C. Vélez © todos los derechos reservados 

Amanecer_ vision_ metas_ perseverancia

miércoles, mayo 6

Retazos de alegría multicolor

La bolsa llegó casi en silencio.

Era apenas un conjunto de recortes: encajes bordados, trozos de lycra, gasas estampadas, colores mezclados sin orden aparente.
Para algunos, descarte.
Para otros, restos de algo que ya había cumplido su destino.
La llevé a la oficina pensando en una tarea simple: clasificar las telas para crear guirnaldas cálidas y alegres que acompañaran futuras jornadas literarias. Nada extraordinario. Apenas preparar belleza para recibir palabras.
Pero ocurrió algo distinto.
Algo pequeño y enorme a la vez.
Dos compañeras comenzaron a tocar las telas como quien descubre un tesoro escondido entre lo cotidiano. Las manos se movieron primero con curiosidad y después con esa naturalidad que sólo tienen quiénes aprendieron a enseñar jugando. Los retazos dejaron de ser retazos.
Un recorte de gasa estampada se convirtió en alas, el encaje en pétalos y otros pequeños en hojas, mariposas y flores.
Y entonces aparecieron las risas luminosas que nacen cuando la creatividad encuentra permiso para salir a escena. Entre colores y texturas comenzaron las dramatizaciones espontáneas, ideas improvisadas, posibilidades infinitas. Cada tela parecía susurrar un nuevo propósito.

docentes_ retazos_ juego_ creatividad _ alegria


Mientras observaba la escena entendí, una vez más, algo profundamente valioso: la vocación docente nunca desaparece.
Puede cambiar el cargo, la rutina, el escritorio o las responsabilidades. Pueden pasar los años. Sin embargo, la esencia permanece viva, como una llama que se niega a apagarse.
Porque una docente ve mundos posibles donde otros ven descarte.
Ve juego donde otros ven materiales sueltos.
Ve creación donde otros apenas distinguen sobrantes.
Tal vez allí habite una de las formas más nobles de la educación: transformar lo simple en experiencia, lo olvidado en belleza y lo cotidiano en encuentro.
Las telas quedaron sobre la mesa convertidas en flores, mariposas y proyectos.
Pero también dejaron algo más profundo flotando en el aire: la certeza de que la imaginación sigue siendo uno de los actos más poderosos y esperanzadores dentro de cualquier espacio educativo.
Porque donde habita una verdadera educadora, siempre habrá una historia nueva dispuesta a nacer.

Palabras, pasión, acciones. 

Viviana Vélez © todos 
los derechos reservados 

martes, mayo 5

Pesca de concientización en el Río Paraná: residuos, riesgo ambiental y un gesto que transforma

Contaminación en el Río Paraná: residuos y riesgos ambientales en Puerto General Alvear, Entre Ríos.
Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios _residuos_ contaminación

En el Río Paraná, a la altura de Puerto General Alvear, una jornada de pesca en condiciones de crecida dejó al descubierto una problemática persistente: la contaminación en espacios naturales. 

La presencia de residuos, la aparición de fauna afectada y el hallazgo de un objeto inusual evidencian el impacto del descuido ambiental, mientras que una acción concreta de limpieza y el testimonio de una vecina alertan sobre los riesgos para el ecosistema y los animales domésticos.


El río nos decia

Bajaba crecido, espeso, con ese tono marrón que no deja ver el fondo pero lo dice todo. Arrastraba ramas, historias, restos. Como si alguien hubiera sacudido la memoria del agua. Llegamos sin saber que ese día no íbamos a pescar peces.

Primero fueron los cangrejos.

Dos. Aferrados, tensos, como si defendieran algo invisible.

Elvi los devolvió al agua con un gesto que no era solo cuidado… era respeto.

Después, el candado.

Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios _residuos oxidados_ contaminación

Pesado. Cerrado. Oxidado. Salió desde el fondo como si el río hubiera decidido entregarlo.

No protegía nada.

Solo conservaba la memoria de haber sido usado para impedir. Y entendimos, sin decirlo, que hay cosas que se hunden… pero no desaparecen. Pero el verdadero impacto no estaba en el agua.

Estaba en la orilla.

Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios_ plasticos_ contaminación

Bolsitas de nylon como banderas rendidas. Latas aplastadas. Restos sin historia ni vergüenza.

Un paisaje donde alguien pasó y eligió no cuidar. Entonces ocurrió lo más importante del día.

Elvi dejó la caña. Y empezó a recolectar:

Uno por uno. Sin ruido. Sin testigos.

Como quien repara algo que no rompió.

Como quién entiende que el mundo no mejora con discursos, sino con manos.

En medio de esa tarea, apareció una mujer.

Buscaba a su cachorra.

Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios _residuos_ peligro_ animales

Catalina.

Pequeña, mestiza, de pelaje brilloso, con un pretal azul Francia que destacaba como un trazo de cielo en movimiento. Media torpe, curiosa, profundamente cariñosa.

Su humana mamá lo dijo con claridad: debía estar atenta a todo lo que Catalina pudiera encontrar, porque lo que otros dejan puede ser peligro.

—Catalina… —llamó.

Y la cachorra, entre la curiosidad y el amor, eligió volver. Ahí, sin querer, se reveló una verdad incómoda: cuando el ambiente se descuida, la libertad se vuelve riesgo.

Detenerse y observar lo sucedido.

Rio Paraná _ Puerto Alvear _ Entre Rios _residuos_ contaminación

La escena ocurrida en la ribera del Río Paraná no es aislada. La acumulación de residuos en espacios naturales refleja prácticas que impactan directamente en el ambiente, la fauna y la vida cotidiana de quienes transitan estos lugares.

La acción de recoger lo que otros dejaron no es menor: es una forma concreta de intervención que recupera el valor de lo común y pone en evidencia que el cuidado ambiental no depende sólo de políticas, sino también de decisiones individuales.

Ese día no pescamos peces. Pero sacamos a la superficie algo más profundo: la diferencia entre pasar por un lugar o hacerse responsable de él.

Cuando el río también susurra historias

Hay escenas que no terminan cuando se escriben. Lo vivido en Puerto General Alvear encuentra eco en mi universo literario:

Nube, Sombra y el río que susurra

Nube_ sombra_ rio_ que_ susurra_ Viviana _Velez_ escritora

Un cuento sobre la memoria del agua y el cuidado de la naturaleza. Porque a veces el río no solo arrastra. También devuelve, muestra y enseña.

Podes leer el libro aquí, clickeá el enlace

Nube, Sombra y el rio que susurra Viviana Vélez ©


El río no cambia solo. Cambia cuando alguien decide hacerlo distinto.









sábado, mayo 2

Cuando los libros siguen caminando: el legado lector y la comprensión lectora en la formación docente

Una experiencia real que invita a repensar el hábito lector, la comprensión lectora y el valor de una biblioteca viva en la formación docente.

El valor del gesto: cuando el conocimiento se comparte.
Hay bibliotecas que guardan silencio y hay otras que respiran.
Esta semana, en el Centro de Información e Investigación Educativa, en Morón, ocurrió algo que vuelve a recordarnos  que propician las bibliotecas pedagógicas: un vecino de 95 años, Edgar, llegó con sus libros. No como quien se desprende de objetos, sino como quien confía una parte de su historia.

Un gesto que trasciende el tiempo.

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Adulto mayor dona libros para promover la lectura y la comprensión lectora en docentes

Edgar, trajo colección de diccionarios, historia del arte, recortes periodísticos cuidadosamente trabajados en su juventud. Cada página llevaba marcas: subrayados, notas, preguntas, ideas. No eran libros intactos. Eran libros vividos. Y allí aparece una diferencia fundamental en las prácticas de lectura.

Leer no es acumular: es dialogar con los textos

El hábito lector no se construye desde la acumulación, sino desde el vínculo.

Leer es entrar en conversación con el texto:

  • preguntar
  • cuestionar
  • relacionar
  • escribir al margen
  • volver sobre lo leído
Comprensión lectora _docentes_ lectura _ Biblioteca pedagógica

Es, en definitiva, pensar con otros. Cuando un lector subraya, anota o dibuja, no interviene el libro: lo continúa, con lo propio.

Este tipo de prácticas fortalece la comprensión lectora en la formación docente, permitiendo que la lectura sea una experiencia activa y significativa.


Formar lectores críticos en la formación docente

En tiempos donde la información circula de manera vertiginosa, la comprensión lectora se vuelve una herramienta central. No alcanza con leer: es necesario interpretar, posicionarse y construir una mirada propia.

Los materiales que Edgar decidió proyectar son, en ese sentido, profundamente pedagógicos. No sólo por su contenido, sino por lo que muestran: que el conocimiento se construye en proceso, las ideas se elaboran, corrigen y  amplían.

Cada recorte periodístico trabajado, como cada anotación al margen, es una invitación a formar lectores que no repitan… sino que piensen.

Libros que no se guardan: se comparten.

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Libros de historia del arte y diccionarios utilizados para promover el hábito lector y la comprensión lectora

El valor del gesto: del objeto al conocimiento compartido

Edgar recibió una oferta para vender sus libros, pero eligió otro destino. Decidió que no fueran mercancía, sino puentes. Que no quedaran guardados, sino en uso pedagógico.

Que no cerraran una historia, sino que abrieran muchas.

En sus palabras y emoción, hay una certeza que interpela a toda la comunidad educativa: lo valioso no se guarda para siempre, se ponen en movimiento para que trascienda en el tiempo.

Una biblioteca viva: espacio dinámico de aprendizaje

Este gesto nos invita a repensar la biblioteca como un espacio activo dentro de la formación docente.

No como un lugar estático, donde los libros se alinean en silencio y el tiempo deposita polvo sobre ellos como si fueran recuerdos detenidos. Sino como una biblioteca viva, donde los libros: circulan, se leen, se intervienen, se comentan y se transforman.

Una biblioteca habitada, donde cada lector deja una huella y construye conocimiento.

Libros que no se apilan: se viven

Un libro cerrado durante años puede conservarse. Pero un libro leído… se multiplica.

Cuando pasa de mano en mano, despierta preguntas,  invita a escribir, se convierte en experiencia, deja de ser objeto para transformarse en acontecimiento pedagógico.

Eso es lo que hoy Edgar vuelve a enseñarnos.

Para seguir pensando sobre el hábito lector

Tal vez el verdadero legado no esté en los libros en sí, sino en lo que hacemos con ellos.

En cómo los abrimos, habitamos y cómo los compartimos. Porque, al final, una biblioteca cobra sentido cuando alguien entra… y decide que esa historia también puede ser suya.

En su mirada serena, en su sonrisa agradecida y en sus manos que buscaron las mías, entendí que no era solo una entrega, sino un acto de confianza: la certeza de que su legado seguirá vivo, caminando en otros docentes y multiplicando propósitos en las generaciones venideras.

© Viviana Vélez – 2026

Todos los derechos reservados



viernes, mayo 1

Día del Trabajador: el valor del trabajo, la dignidad y las historias que lo sostienen

En este 1 de mayo, el Día del Trabajador nos invita a mirar más allá de las tareas diarias para reconocer el valor del trabajo, la dignidad que lo sostiene y las historias invisibles que lo hacen posible.

Cada oficio, vocación y esfuerzo cotidiano forman parte de una construcción colectiva que no solo impulsa la vida social, sino que también resguarda derechos conquistados y abre caminos hacia un futuro más justo.

Porque detrás de cada tarea hay una historia, y en cada historia habita una lucha, un sueño y una esperanza.

Reconocer el valor del trabajo es también defender la dignidad de quiénes lo hacen posible.

Hablamos de trabajo, también implica dignidad. Y no como una idea lejana, sino como una experiencia concreta, cotidiana, que define cómo se vive y se reconoce cada tarea.

Trabajar con dignidad no es un ideal abstracto ni una frase bonita para discursos: es una condición real.

Implica que el trabajo no humilla, no precariza, no invisibiliza. Que no reduce a la persona a una función, sino que reconoce su humanidad entera.

Significa poder desarrollar una tarea en condiciones justas: con un ingreso acorde, respeto, derechos garantizados y con un entorno donde la voz no sea silenciada.

Es saber que el esfuerzo tiene sentido, que no se abusa de la necesidad y que el tiempo de vida no se diluye sin reconocimiento.

Pero también hay una dimensión más profunda, casi silenciosa: la dignidad aparece cuando alguien puede decir “esto que hago vale”, cuando el trabajo no sólo sostiene la vida material, sino también la identidad, el propósito y la pertenencia.

No hay dignidad cuando hay miedo constante, cuando el desgaste es norma o cuando el reconocimiento es excepción.

Sí la hay cuando existe la posibilidad de crecer, de ser escuchado, habitar el trabajo sin perderse a uno mismo.

Y hay una verdad que incomoda, pero ordena: la dignidad laboral no depende solo de la voluntad individual.

Es una construcción colectiva, histórica, que se defiende y se actualiza todos los días.

Porque trabajar con dignidad no debería ser un privilegio.

Debería ser el punto de partida.

Pasión para hacer, compromiso para sostener y dignidad para no olvidar que todo trabajo merece valor.

Viviana Vélez © todos los derechos reservados 


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miércoles, abril 29

Cuando los libros llaman y las puertas se abren

Crónica institucional sobre un hallazgo bibliográfico y una jornada de encuentros en el CIIE de Morón, espacio de formación docente, intercambio y construcción colectiva de saberes.

Hay días en que el trabajo cotidiano se vuelve escena.

Y sin previo aviso, lo habitual adquiere un espesor distinto, como si algo o alguien decidiera dejar una señal.

En el marco de tareas de reorganización y selección de materiales de la Biblioteca, junto a la directora del CIIE, nos encontramos revisando libros destinados al reciclado. Entre ellos, emergió un ejemplar que detuvo el ritmo de la jornada: La razón de mi vida - Eva Perón,  edición de 1951, con una dedicatoria manuscrita que aún conservaba la calidez de su destinataria.

El hallazgo no fue solo bibliográfico. Fue simbólico.

Un libro que alguna vez fue leído, regalado, atesorado… volvía a ser visto.

Al retirarme del establecimiento, la escena continuó desplegándose con una serie de encuentros inesperados. Un antiguo compañero del grupo de jóvenes de la iglesia, a quien no veía desde hacía más de dos décadas, me reconoció y me nombró. Detuve mi marcha y reconocí en su rostro nombre y apellido: allí intercambiamos dialogo sobre nuestras familias, nuestros hijos y logros reconociendo la importancia del sostén y guia de Dios, el hacedor de caminos.

Minutos después, otro cruce: una ex compañera de la tecnicatura en comunicación, Ayelén, jefa de prensa, quien se encontraba acompañando a Martín Sabbatella en el marco de una nota periodística. El saludo fue inmediato y, casi sin pensarlo, surgió la invitación a conocer el CIIE y a su directora.

La respuesta fue generosa y cálida.

El recorrido se transformó en intercambio, en escucha, mirada compartida sobre el valor de los espacios dedicados a la formación docente, la producción de conocimiento y la construcción colectiva de saberes, los proyectos en curso y a largo plazo. En ese marco, el libro hallado volvió a cobrar protagonismo: fue mostrado, comentado, fotografiado. Una pieza de 75 años, cargada de historia, conectando pasado y presente en un mismo gesto.

La jornada cerró con agradecimientos y la certeza de haber transitado algo más que una sucesión de hechos.

A veces, sin anunciarse, el tiempo decide ordenarse de otro modo. El pasado regresa en forma de libro y de nombre pronunciado; el presente se afirma en cada gesto que abre puertas y construye encuentro; y el futuro, silencioso pero firme, comienza a insinuarse en cada vínculo que se reactiva y en cada historia que vuelve a ponerse en circulación.

Porque cuando la memoria encuentra lugar, la palabra se vuelve puente. Y es allí, en ese punto exacto donde todo se enlaza y el trabajo cotidiano deja de ser rutina para convertirse en sentido.

CIIE Morón como espacio de formación docente y encuentro, continúa abriendo sus puertas a la construcción colectiva de saberes y al diálogo que fortalece las prácticas educativas.

La razón de mi vida - Eva Perón

Viviana Vélez junto a Martin Sabatella y Vanesa Depaoli directora CIIE Morón

Viviana_ Vélez _ Ayelén _Romero