sábado, enero 23

Ojos sin color

Era una noche oscura, llovía intensamente en las calles de la gran ciudad, la gente corría para resguardarse de la tormenta. Los paraguas, pilotos y botas, protagonistas de la lluvia bravía.

Un hombre con semblante cabizbajo caminaba lentamente junto a su perro marrón, grande y medio rengo siguiendo el paso del andar de su compañero de vida. Sin prisa y como rutina diaria la marcha, no reparaba en la lluvia fría que repiqueteaba en sus cuerpos sólo recubiertos por ropas y pelos; sin paraguas, bolsas o cartones que se improvisan como reparo ante el agua. Los truenos y relámpagos aumentaban tras el tiempo su intensidad y entenebrecían el cierre del día, junto a luces titilantes en aquel cielo ciudad brillaban de nostalgia como estrellas fugaces.

De pronto el hombre junto al perro detuvieron su andar, el semáforo daba paso a los autos en un denso tráfico, circulaban sin cesar. Cuando cambio la luz y permitió el avance a los peatones, el hombre detuvo su mirada en un auto negro con adornos florales en su parte de atrás y en el que detrás llevaba un cajón de una persona fallecida. Coches fúnebres se llevaban la mirada de aquel hombre que alzó su mano e hizo señas para alentar el avance de esa carroza fúnebre. Sin importarle el semáforo los autos procedieron a seguir adelante seguidos por una larga fila de otros autos. Los ojos de ese hombre se llenaron de lágrimas. Y pronunció: - Avancen, la muerte no pide permiso, se presenta…y se acepta. Bajó su cabeza y acarició a su perro, el que como entendiendo aquella frase gimió y se acercó aún más a su compañero.

Pasaba por allí una jovencita que vio aquella escena y escuchó sus palabras, sus ojos llenos de incontrolables lágrimas brotaban y abrazó al niño que la acompañaba. La carroza terminó de pasar por la calle, el hombre con su perro, la jovencita con el niño y todas las demás personas que esperaban en esa esquina continuaron su camino. La tormenta dibujó con sus matices de tristeza, melancolía, recuerdos, pesares, reflexión y añoranzas  aquella noche. 

El hombre refugiado con su perro debajo de un techo en el rincón de un local comercial cerrado fue su cuarto para descansar, recostado al abrigo de papeles de diarios, cartones que encontró en la vereda y el calor mutuo aguardaron el nacimiento de otro día. Aquella jovencita con el niño se perdieron en el laberinto de calles, luces y lluvia.

Poco a poco fue cesando la tormenta, la lluvia cada vez más lenta hasta desaparecer en el silencio, aquel que se llevaba la noche con toda la tristeza en los pensamientos. Nacía un amanecer, otra nueva oportunidad de vida y aquellos ojos…verdes de ese hombre tenían un brillo especial cuando miró hacia el sol.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados


Ilustración: Patricia Pinzón

Encuéntrame dónde el cielo se funde con el mar II



Bendita marea que ordena, dirige, determina, impulsa y trasciende. Más allá del todo, simplemente sucede en infinito encuentro.

Encuéntrame:

En la quietud de un atardecer, tu paz inconmensurable sobrelleva toda espera.

Donde pinceles mágicos descubren la perfección del cielo y el mar.

En las olas del mar besando impetuosamente la arena.

En las horas que el sol sella las pieles con intensidad sin permiso,

En cada nuevo día que nos genera la vida.

En el pasado, en el hoy y en tu mañana.

Al pronunciar mi nombre, en la nostalgia, en la añoranza.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados


Escritos para el alma I

Sorprendentemente somos quiénes escribimos nuestra propia historia, elegimos a cada instante cómo resolver las diferentes situaciones, con aciertos y errores.

La actitud es la que define el crecimiento personal en todos los sentidos. Quienes nos rodean sentirán y recibirán lo mismo que están dispuestos a brindar.

Las sonrisas, la escucha, contención y palabras con vuelo propio producen en tiempo y forma y rebalsan el alma agradecida. La vida es ¡pura belleza! ¡Admírala y disfrútala!

El inmenso poder del perdón verdadero produce el nacimiento de nuevos milagros. Experimentar el poder que tienen las palabras es comprender. Porque en cada letra que componen las historias que se deslizan en las hojas de un libro, la vida plasmamos.

Llamémosle privilegio, suerte, buen designio; seamos conscientes que a cada momento descubrimos que la mirada, la disposición a avanzar, crecer, recibir, aprender son los mejores regalos que podemos tener. Porque conllevan todo lo que deseamos, así se logran los sueños.

La Pasión es el gran motivador y la perseverancia nos mantiene la visión en los logros.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados



Encuéntrame, donde el cielo se funde con el mar

 Encuéntrame








Ayer, ahora y siempre, donde las palabras nunca se agotan ni tienen final.

En la inmensidad absoluta de cada noche...como brisa suave acariciando tu ser...

Encuéntrame, en los colores que componen el día que te regalo.

En éste y todos los días, en cada palabra, detalle, instantes.

En los segundos del tiempo eterno.

En el estallido de una volcánica pasión.

En el infinito camino de estrellas, guía perfecta.

En la magia del atardecer, en enlaces de tiempos e historias.

En tu sonrisa llena de colores.

Allí donde la nada es protagonista y el todo llega a tiempo.

En esas rocas, testigos de la pasión de nuestras almas.

En el instante donde el sol acaricia las olas del mar.

En el milagro de cada amanecer mágico y sublime.

En la belleza del perfume único y exquisito de las flores.

En la historia que cada día escribo, sin final.

En el espacio ilimitado del universo.

Donde la pasión se involucra con el tiempo.

Donde la fantasía, se encuentra con la realidad en una estampida de emociones.

Donde lo real supera expectativas y los milagros nacen.

En el soplo de mi aliento sobre tu alma, esparciendo mis deseos de alegría y felicidad.

Donde la luna se besa con el mar.

En el silencio de la noche, o en el canto de las aves al amanecer.

En las gotas de lluvia, rozando tu piel.

Cuando el dolor asome, en cada lágrima que refresca tu corazón herido.

En los capullos de flores con promesas de amor.

En el perfume único de mi ser, al recorrer mi piel.

Ayer, ahora y siempre; donde las palabras nunca se agotan.

En la plenitud de la confianza y profunda necesidad de pertenencia.


En los pequeños detalles, en el magnifico silencio nocturno.


En la necesidad de mi presencia , que motiva tu pasión.


En la complicidad de nuestras sonrisas.


En cada pensamiento...que estaciona sin permiso.


Donde no existen razones.


En el susurro de mil palabras, que vuelan hasta tu corazón.


Dónde el sol se descubre en el río.


En cada estrella que titila, iluminando el andar.


Allí dónde la suave brisa se involucra en el vuelo con mis alas.


Donde el infinito se conjuga con el hoy.


En la primera y última palabra.


En la orilla del mar, donde rompe su furia y se expanden las aguas.


Entre las estrellas titilando, esperando tu mirada.


Al final del arcoíris, entre la magia y el sueño estaré.


Allí donde no existe el tiempo y el reloj se detiene, encuéntrame. 

Mi corazón está sellado con tu nombre.


Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


miércoles, diciembre 23

Colibríes mágicos



Colibríes mágicos revolotean en tu mente: brillos, colores, matices que se entienden

Dibujan ensueño, ideas, desvelos. Crean espacios, escenarios, territorios, son conquistas nuevas.

Alas  que se agitan  y constantes  desconocen pérdidas, tienen visión infinita con múltiples propósitos inquietos, locuaces y alegres.

Avanzan bajo el brillante y espléndido sol, abrazo arcoíris e índigo cielo, pincelado naranja, irradiando unión; rosado con toques de perdón y lejos asoma llegando la luna derramando pasión.


Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados


Cuando sale la luna, las estrellas guiñan sus ojos


Cada noche, cuando las lechuzas y búhos comienzan a chistar, los grillos y sapitos al unísono dispersan sus creativas melodías; suceden muchas situaciones mágicas y sorprendentes en el  bosque del Medio. 

Todos los seres que viven allí no duermen, esperan sigilosos la salida de las estrellas y la luna. Ellas  son las primeras en estrenar el cielo y pintarlo con mucho brillo.  

Cuándo sucede…las estrellas se guiñan los ojos entre sí; y sonríen plenamente… 

¡La mágica noche ha comenzado!...la luna blanca y radiante ilumina todo…hasta el alma del Bosque  del Medio. 

Los árboles, las plantas y la brisa suave comparten historias… en los arroyos que recorren  inquietamente el bosque del Medio, los peces saltan alegres al ritmo de las luces incandescentes de  las luciérnagas del lugar…ellas danzan sobre el agua y disfrutan de la esencia lunar. 

Salen todos los insectos a contemplar la fabulosa sensación de la noche brillante del bosque del  Medio, siempre algo nuevo y emocionante sucede…emociones y sueños… 

Todos los deseos son cumplidos… ¡bajan de la luna!... como destellos… 

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados




lunes, diciembre 21

Una sombra divertida

 Una sombra jugaba en la ventana, se estiraba, saludaba, subía, bajaba, se ensanchaba y achicaba. Con el viento bailaba y también era estatua.

Esa sombra llegaba por las tardes, en verano y por las mañanas, en invierno. A veces no llegaba y faltaba, yo la esperaba pero nada. Ella tenía sus asuntos y yo no preguntaba. 

Me alegraba verla disfrutar de su estadía. Era ella la sombra más linda.

Múltiples formas tomaba; estrella, flor, nube, helado, manzana, pelota, mariposa y hasta en corazón. Si precisamente eso llamado "creatividad” la caracterizaba. Una sombra fascinante.

Una mañana de mucho viento, fría y gris anunciaba  una gran tormenta que trajo mucha lluvia y destrucción; techos, nidos, antenas, árboles y plantas. Desde ese día no volví a ver a la sombra que alegre me acompañaba. Espere y espero cada día su regreso ¿Qué será de ella? ¿Por dónde andará? regalando piruetas, sorprendiendo a la vida y dibujando al azar.

© Viviana Vélez  todos los derechos reservados