sábado, abril 24

El vuelo del alma



Como estrellas brillan intensamente,

los colores irradian vitalidad,

las sonrisas endulzan almas,

y renuevan de gozo y paz.

Es un leve soplo la vida, déjala volar...

levanta tus alas bien alto,

y emprende tu mejor vuelo, más allá,

de lo pensado; observa tu meta, tu sueño, tu ideal.

¡No te detengas! ni por dudas, ni temor.

Todo aquello que es valioso, requiere esmero.

¡Esfuérzate! y sostiene que nada es imposible.

Cuando  te decides, emprendes, lo haces  real.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados    







Si

Si los sonidos se esfuman en el tiempo,  

Y murmullan suavemente en el infinito.

Allí dónde los motivos invaden la inmensidad.

Los pensamientos se escurren entre sueños

y seducen noches y días sin cesar.  

Si las palabras vagan sin rumbo incierto,

por dónde encuentran un lugar,

la magia del milagro acontece sin dudar.

Es que la pasión de la vida es sobrenatural,

fue, es y será.

Todo tiene un tiempo, nadie conoce su final.


Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados

Corazón de Matices

Dentro del ser se encuentran

al tiempo que marca el pulso

los deseos y los sueños,

mil motivos de búsqueda.



Porque poseen fuerzas innatas

que nada puede contra ellas,

sólo adquieren gran sabiduría

para saber de los matices

y sin cicatrices, ¡ser...felices!

Creciendo en el tiempo,

descubriendo, comprendiendo.

conteniendo, conociendo

lo íntimo, lo profundo,

lo secreto, lo mejor.

Incomparable, creativo.

Así es el corazón de matices,

impregnado del aroma del Amor.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados

Motor Espiritual

 Hay un motor interno, que trabaja en mí

Un motor innato que se instaló

Desde el día de mi concepción.

Motor que genera internamente nuevas fuerzas,

Continuas y que nunca se agotan.

Es un motor aislante de miserias, tristezas y angustias.

Motor lleno de pasión por vivir.

Alegría por compartir y Amor para ministrar.

El brillo que poseo, resplandece en mí.

con  luz infinita, opaca  sombras de temores

e  inunda almas con absoluta Paz.

Extraordinario, eterno, indispensable.

Es el Soplo de vida, generador de entusiasmo.

Promueve, comprende y contiene.

Sublime, atemporal.

Ese motor es Presencia divina.

y es así como ya no me falta nada.

Cada  letra emana de su palabra,

y guía mis pasos en sabiduría,

amor y verdad.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados

domingo, abril 18

En la E.P. Nº1 Julio A. Roca- Morón

El viernes 16 de abril visité al equipo directivo, docente y bibliotecaria de la Escuela Primaria Nº1 Julio Argentino Roca de la localidad de Morón, para entregar la colección de cuentos y poesías de autoría. La misma formará parte de la Biblioteca institucional que será digitalizada para su difusión mediante la modalidad de educación virtual implementada desde el año 2020 y que continúa durante este presente año, atravesados históricamente por la pandemia de Covid-19. 

Mediante Proyecto de Biblioteca Institucional  se abordará la lectura y comprensión de esta serie de cuentos y poesías de autor local.
Agradezco el reconocimiento a mi labor de escritora y el gran afecto recibido.
Muy pronto estaremos compartiendo una jornada literaria con toda la comunidad educativa.

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sábado, enero 23

Ojos sin color

Era una noche oscura, llovía intensamente en las calles de la gran ciudad, la gente corría para resguardarse de la tormenta. Los paraguas, pilotos y botas, protagonistas de la lluvia bravía.

Un hombre con semblante cabizbajo caminaba lentamente junto a su perro marrón, grande y medio rengo siguiendo el paso del andar de su compañero de vida. Sin prisa y como rutina diaria la marcha, no reparaba en la lluvia fría que repiqueteaba en sus cuerpos sólo recubiertos por ropas y pelos; sin paraguas, bolsas o cartones que se improvisan como reparo ante el agua. Los truenos y relámpagos aumentaban tras el tiempo su intensidad y entenebrecían el cierre del día, junto a luces titilantes en aquel cielo ciudad brillaban de nostalgia como estrellas fugaces.

De pronto el hombre junto al perro detuvieron su andar, el semáforo daba paso a los autos en un denso tráfico, circulaban sin cesar. Cuando cambio la luz y permitió el avance a los peatones, el hombre detuvo su mirada en un auto negro con adornos florales en su parte de atrás y en el que detrás llevaba un cajón de una persona fallecida. Coches fúnebres se llevaban la mirada de aquel hombre que alzó su mano e hizo señas para alentar el avance de esa carroza fúnebre. Sin importarle el semáforo los autos procedieron a seguir adelante seguidos por una larga fila de otros autos. Los ojos de ese hombre se llenaron de lágrimas. Y pronunció: - Avancen, la muerte no pide permiso, se presenta…y se acepta. Bajó su cabeza y acarició a su perro, el que como entendiendo aquella frase gimió y se acercó aún más a su compañero.

Pasaba por allí una jovencita que vio aquella escena y escuchó sus palabras, sus ojos llenos de incontrolables lágrimas brotaban y abrazó al niño que la acompañaba. La carroza terminó de pasar por la calle, el hombre con su perro, la jovencita con el niño y todas las demás personas que esperaban en esa esquina continuaron su camino. La tormenta dibujó con sus matices de tristeza, melancolía, recuerdos, pesares, reflexión y añoranzas  aquella noche. 

El hombre refugiado con su perro debajo de un techo en el rincón de un local comercial cerrado fue su cuarto para descansar, recostado al abrigo de papeles de diarios, cartones que encontró en la vereda y el calor mutuo aguardaron el nacimiento de otro día. Aquella jovencita con el niño se perdieron en el laberinto de calles, luces y lluvia.

Poco a poco fue cesando la tormenta, la lluvia cada vez más lenta hasta desaparecer en el silencio, aquel que se llevaba la noche con toda la tristeza en los pensamientos. Nacía un amanecer, otra nueva oportunidad de vida y aquellos ojos…verdes de ese hombre tenían un brillo especial cuando miró hacia el sol.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados


Ilustración: Patricia Pinzón

Encuéntrame dónde el cielo se funde con el mar II



Bendita marea que ordena, dirige, determina, impulsa y trasciende. Más allá del todo, simplemente sucede en infinito encuentro.

Encuéntrame:

En la quietud de un atardecer, tu paz inconmensurable sobrelleva toda espera.

Donde pinceles mágicos descubren la perfección del cielo y el mar.

En las olas del mar besando impetuosamente la arena.

En las horas que el sol sella las pieles con intensidad sin permiso,

En cada nuevo día que nos genera la vida.

En el pasado, en el hoy y en tu mañana.

Al pronunciar mi nombre, en la nostalgia, en la añoranza.

Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados